Un nuevo estudio sugiere que quienes mantienen una dieta repetitiva pierden más peso que las personas que cambian constantemente sus comidas, incluso cuando el objetivo y el tiempo de dieta son los mismos.
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¿De qué trata el estudio sobre dieta consistente y pérdida de peso?
La investigación, publicada en la revista Health Psychology, siguió durante 12 semanas a 112 adultos con sobrepeso u obesidad que participaban en un programa conductual para perder peso.
Cada participante registraba a diario todo lo que comía en una app y se pesaba con una báscula, lo que permitió analizar con detalle sus hábitos de alimentación.
Los científicos midieron dos cosas:
- Qué tanto cambiaban las calorías de un día a otro y entre semana vs. fin de semana.
- Con qué frecuencia repetían las mismas comidas y colaciones a lo largo del estudio.
Comer casi siempre lo mismo: ¿cuánto peso se pierde?
Los resultados fueron claros: una menor variedad de comidas se asoció con una mayor bajada de peso.
- Las personas con una dieta muy repetitiva perdieron, en promedio, un 5,9% de su peso corporal en 12 semanas.
- Quienes cambiaban más sus comidas adelgazaron alrededor de un 4,3% en el mismo periodo.
- Por cada aumento de 100 calorías en la fluctuación diaria, la pérdida de peso total disminuyó cerca de un 0,6%.
En otras palabras, una dieta consistente —con menús que se repiten y calorías bastante estables— pareció funcionar mejor que una alimentación muy cambiante, aun si el objetivo era el mismo.
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Por qué una dieta repetitiva puede ayudar a perder peso
La psicóloga social Charlotte Hagerman, autora principal del estudio, explica que mantener una alimentación saludable en el entorno actual, lleno de ultraprocesados y tentaciones, requiere un esfuerzo constante y mucho autocontrol.
Según la investigadora, crear rutinas y repetir comidas saludables reduce la cantidad de decisiones que hay que tomar cada día, y hace que las elecciones sanas se vuelvan más automáticas.
Los expertos señalan que esta dieta consistente no significa comer mal o aburrido, sino apoyarse en un pequeño repertorio de platos saludables “de cabecera” que se repiten de forma estratégica.
Al simplificar el menú, se limita el margen para improvisar con opciones calóricas o poco nutritivas que pueden sabotear la pérdida de peso.
¿Significa que la variedad es mala?
No necesariamente. Los autores recuerdan que estos resultados muestran una correlación, no una causa directa: es posible que las personas más constantes, organizadas y motivadas tiendan justamente a repetir comidas.
Además, a largo plazo, una alimentación variada en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y proteínas de calidad sigue siendo importante para la salud general.
La clave podría estar en el equilibrio:
- Usar una base repetitiva y saludable (2 o 3 desayunos, comidas y cenas tipo).
- Introducir variedad con pequeños cambios en guarniciones, frutas o formas de preparación.
El dato curioso: más calorías el fin de semana… ¿y aun así bajan más?
El estudio encontró algo llamativo: quienes consumían más calorías el fin de semana que entre semana, pero seguían registrando todo con disciplina, también lograron perder más peso.
Los investigadores creen que esto podría deberse a que estas personas mantenían un seguimiento más riguroso de su dieta, incluso cuando relajaban un poco las reglas, en lugar de “desconectarse” sábado y domingo.
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Los autores ven estos hallazgos como una invitación a replantear cómo se diseñan las dietas para perder peso: quizá no se trata de buscar el plan perfecto, sino de encontrar una dieta consistente, sencilla y sostenible que se pueda repetir sin pensarlo demasiado.