Una antigua historia le da un origen mítico a la creación de la mermelada.
Cuentan los juglares que fue creada por el médico de María Estuardo, reina de Francia. El galeno habría mezclado pulpa de naranjas con azúcar molida para alivio de los mareos de la reina en sus viajes por barco. Dicen que la palabra mermelada proviene del francés “Marie Est Malade” o sea, “María está enferma”.
Con el tiempo los sabores de este manjar real fueron variando. Cronistas reales de la época describen los magníficos festines que ofrecía Luis XIV, los cuales tenían como broche de oro mermeladas y jaleas servidas en platos de plata.
Esa es una de las tantas versiones que pretenden situar en el tiempo y en el espacio el origen de la mermelada.
El mejor aprovechamiento
Lo que no se pone en tela de duda es que la elaboración de mermeladas constituye uno de los aprovechamientos más conocidos de la fruta, cuando ésta no se presta para otras utilizaciones por su calidad, aspecto o presentación defectuosa.
A lo largo del tiempo se han añadido más y más sabores.
Actualmente existen nuevas combinaciones de sabores frescos gracias al uso de frutos tropicales, pétalos de flores o sabores picantes combinados con vegetales como zanahoria y calabaza y cítricos.
Pero más allá de los sabores, otro factor importante en la elaboración de conservas es mantener al máximo sus valores nutrimentales, sin descuidar la textura y el sabor que demandan.
Para conseguir una mermelada de campeonato, te compartimos la receta del cordobés Matías Gallegillo, chef ejecutivo del Hotel W.
Ingredientes
- 1 kg de limones pelados
- 850 g de azúcar
- 1 vaina de vainilla
- Ralladura de 3 limones
- Hojas de limón (8 piezas)
- Frasco de vidrio que ya no uses
Paso a paso
Antes de poner manos a la obra, recuerda que esta mermelada de limón necesita de porciones exactas y una buena materia prima para quedar bien.
- Si tienes más limones puedes hacer una regla de tres para saber cuánta azúcar deberás usar.
- Pela los limones, retira hasta la parte blanca.
- Trocea los limones y colócalos en un cazo.
- Agrega el azúcar, la vainilla y mezcla hasta que tome un poco de textura.
- La mermelada requiere de tiempo, pero vale la pena.
- El azúcar se convertirá en un conservante que le aportará al limón el contraste necesario.
- Pon la mermelada al fuego durante 50 minutos para que quede lista.
- Mientras esperas, usa un truco para generar el contraste necesario.
- Ralla la piel de tres limones e incorpóralas; esa ralladura le otorga un toque ácido delicioso.
- Cuando tengas la mermelada con la consistencia adecuada apaga el fuego; para ese momento el limón y el azúcar se habrán fusionado perfectamente.
- Cuando ya esté fría tritúrala hasta obtener una crema suave. Vacíala en el frasco esterilizado y listo.
Esta dulce mermelada de limón ofrece una buena cantidad de vitamina C, además de un montón de agradables sensaciones en el paladar… ¡este postre enamora desde el primer bocado!