filosofía urbana

El humorista y presentador estadounidense Jimmy Fallon les pidió a los televidentes que compartieran en Twitter el momento más vergonzoso en que los habían sorprendido in fraganti. Éstos fueron algunos tuits:

  • “Un día estaba revisando mi cuenta de Facebook en el trabajo, cuando de pronto se acercó mi jefe. Bajé de golpe lo que creí que era la pantalla de mi laptop, pero en realidad era el monitor de la computadora de la oficina”.
  • “Le mentí a mi papá diciendo que ese día no había clases. ‘Perfecto, vamos a ver una película’, me dijo. Nos subimos al auto y, en vez de dirigirnos al cine, mi papá me llevó directamente a la escuela”.
  • “Mientras estaba en la iglesia, viendo Facebook en mi teléfono, pasó junto a mí el ministro y dijo en voz baja: ‘Más vale que estés enviándole mensajes de texto a Jesús’”.

Fuente: The Tonight Show with Jimmy Fallon

El mayor cambio que hubo en mi vida después de tener hijos fue colocar un frasco para malas palabras en la casa. Cada vez que digo una grosería debo poner un dólar dentro de él; al final del mes saco todo el dinero y me compro un delicioso filete por ser un papá tan genial.

Mark Chalifoux, comediante

Durante una venta de garaje que organicé en mi casa, me acerqué a uno de los asistentes y le pregunté si buscaba algo en particular.

—Sí —dijo el hombre—. Necesito unos manteles individuales color mermelada de uva.

H.T. Gibbons, Estados Unidos

La comida en el restaurante que frecuento es buena, pero cualquier pedido fuera de lo normal confunde a los empleados. Cierta vez le dije a uno de ellos que sólo quería medio sándwich. “¿Y qué voy a hacer con la otra mitad?”, me preguntó, perplejo. Una semana más tarde, cuando le indiqué lo mismo a otra empleada, ella contestó: “Está bien. ¿Quiere la parte de arriba o la de abajo?”.

Carole Holder, Estados Unidos

En una ocasión, cuando estábamos en un bar para solteros, una amiga mía charlaba alegremente sin darse cuenta de que la etiqueta con su nombre que tenía pegada en la blusa se había movido y cubría uno de sus senos. Indecisa, le pregunté a otra amiga que iba con nosotros si debía decirle algo al respecto. “¿Como qué?”, dijo ella. “¿Qué nombre le puso al otro seno?”.

Marcy Snaza, Estados Unidos

La última vez que fue necesario hacer ajustes debido al horario de verano, un clérigo amigo mío puso este letrero fuera de la iglesia: “Para aquellos que suelen llegar 15 minutos tarde al servicio religioso, me permito recordarles que esta noche deberán retrasar sus relojes 45 minutos”.

Michael Stephens, Canadá

Tras ordenar mi cuñado una bebida en una popular cafetería, el empleado le preguntó su nombre. “Marc, con c”, contestó él. Minutos después le entregaron a mi cuñado un vaso con su nombre escrito a un costado. Decía “Cark”.

Paul Neelon, Estados Unidos

Una vez decidí dejar de hablarle a mi esposo durante una semana entera. Transcurrido ese tiempo, él exclamó: “Oye, ¿has visto lo bien que nos estamos llevando últimamente?”.

Bonnie McFarlane, en You’re Better Than Me (Ecco)