En la nota pasada (puedes leerla aquì) hablamos de los tres primeros pasos de esta breve guìa contra el dolor que fueron: la forma en cómo adoptas el dolor, el segundo punto es sobre pedir ayuda y el tercer punto sobre el ejercicio.
En esta continuación hablaremos sobre cómo lo visualizas y de que manera puedes afrontarlo. La forma de evitar el dolor; sì lo sabemos, no siempre es posible, pero si sabes que hay cosas que te caen mal o te provocan cierto malestar ¿por qué lo sigues haciendo? y por último los alimentos también juegan un papel importante en el dolor.
Paso 4: visualiÌzate
El dolor no estaÌ solo en tu mente, pero puedes modificar de forma consciente tu reaccioÌn a eÌl. Ahora, los meÌdicos saben que el sufrimiento es una experiencia fiÌsica, emocional y cognitiva multifactorial.
ImaÌgenes cerebrales muestran que las sensaciones dolorosas iluminan aÌreas que controlan emociones y otros procesos de pensamiento. Un componente es la experiencia fiÌsica, que proviene de los impulsos en los nervios y viajan hasta el cerebro; el otro componente es la angustia, es decir, cuaÌn enojado, temeroso o asustado te sientes al momento de un estiÌmulo. Dos personas pueden tener el mismo problema y, aun asiÌ, darle dos calificaciones diferentes, seguÌn coÌmo se sientan.
El dolor es una suma entre lo que sientes fiÌsicamente y coÌmo te encuentras aniÌmicamente. Digamos que calificas con un ocho un golpe en la rodilla, pero cuatro de esos puntos provienen de la angustia. Aunque no puedas hacer nada meÌdico contra este sufrimiento, siÌ puedes solucionar lo que te agobia. El grado en que te amigues con las dolencias puede aliviarte mucho. Incluso teÌcnicas simples, que van de la risa a la relajacioÌn, de la meditacioÌn a la distraccioÌn, te ayudan a establecer una nueva relacioÌn con tus aflicciones.
Encuentra lo divertido
Las carcajadas regulares tienen un efecto real en el cuerpo. Si te riÌes mucho, la pituitaria libera endorfinas, aumentan las ceÌlulas inmunes y los anticuerpos, las hormonas del estreÌs caen hasta 70% y mejora el flujo de sangre y de oxiÌgeno. Un estudio de la Universidad de California descubrioÌ que, cuando unos ninÌos miraban videos divertidos, eran mucho maÌs capaces de mantener las manos en agua helada.
La risa aleja tus problemas por un rato. En ese momento, es lo uÌnico que hace tu cerebro: no puedes estar enojado o triste. Ponte como meta reiÌr al menos diez veces por diÌa (los ninÌos lo hacen casi 300). Te damos algunos ejercicios para ser maÌs alegre.
SosteÌn un laÌpiz con los dientes y sonriÌe durante 30 segundos. No podraÌs aflojar la sonrisa y, si lo haces mientras conduces, estaÌ garantizado que haraÌs que tuÌ y otros conductores se echen a reiÌr. Este ejercicio enganÌaraÌ a tu cerebro y reemplazaraÌ las sustancias quiÌmicas del estreÌs por las del bienestar.
EnfoÌcate en los ninÌos:Â ObseÌrvalos jugar en el parque; miÌralos comer helado o hacer un castillo de arena. En 5 minutos estaraÌs riendo por sus ocurrencias. Los cachorros y los gatos funcionan de la misma manera.
Pasa tiempo con el rey de la comedia: Si tienes parientes o amigos divertidos, ahora es el momento de salir con ellos. Los estudios han demostrado que la risa es treinta veces maÌs frecuente en los encuentros sociales que cuando una persona estaÌ sola. UÌnete a un club de la risa: Existen maÌs de seis mil de ellos en sesenta paiÌses, despueÌs de haber nacido de la praÌctica india del yoga. Busca uno en Internet; tambieÌn hay libros y videos sobre este tema.
Aprende a relajarte
¿Sientes que estaÌ por venir una migranÌa despueÌs de un diÌa con demasiada carga de trabajo o despueÌs de una pelea con tu pareja? Se te tensan los hombros, se acelera la respiracioÌn, el corazoÌn late con fuerza, aprietas los dientes. Eso crea un ciÌrculo vicioso: el estreÌs empeora el dolor y este te estresa.
En circunstancias normales, un poco de presioÌn es buena. Pero si estaÌs al liÌmite todo el tiempo, aprender a soltarse es la clave. Comienza por relajarte. Es una habilidad como cualquier otra.
Las teÌcnicas de respiracioÌn profunda, visualizacioÌn y meditacioÌn funcionan al revertir las verdaderas causas del agobio: eliminan las hormonas del estreÌs, por lo que el ritmo cardiaco y el respiratorio bajan y los muÌsculos se destensan.
De hecho, la relajacioÌn disminuye las senÌales enviadas al centro del dolor en el cerebro. No solo deshace los efectos malos de las tensiones, tambieÌn fortalece el sistema inmunitario y hasta permite encontrar soluciones creativas. ¿Alguna vez te preguntaste por queÌ al salir de una ducha caliente o volver de una camina- ta ya teniÌas la respuesta a un problema complicado? Es el poder de la relajacioÌn.
Haz una huida mental: Estas teÌcnicas no son difiÌciles, pero, al igual que con el ejercicio, para obtener el maÌximo beneficio hay que practicarlas todos los diÌas. Funcionan porque liberan el cuerpo y la mente, lo que te permite hacer una pausa, respirar profundo y recuperar la perspectiva.
ImagineriÌa guiada: Cierra los ojos y visualiÌzate en un lugar que te haga sentir feliz, como una playa o la cima de una montanÌa. Trata de hacer tu propia peliÌcula mental de 20 minutos, en la que viajas a los lugares que amas: descriÌbete la escena con detalle y las sensaciones que evocas.
ImagineriÌa interactiva:Â Practica esta teÌcnica de 20 a 30 minutos; se parece a la anterior pero en lugar de una imagen especiÌfica, permite que los pensamientos surjan de manera espontaÌnea. GuiÌate con estos pasos:
Comienza con la relajacioÌn progresiva; empieza por los pies y destensa cada parte del cuerpo hasta llegar a la cabeza. Inhala mientras imaginas que estaÌs en un lugar con aire puro y mucha vegetacioÌn. ReteÌn la respiracioÌn 6 u 8 segundos. Exhala e imagina que todas las toxinas abandonan tu cuerpo.
- Cuenta despacio hacia atraÌs desde diez.
- Visualiza un riÌo. Usa los sentidos: ve, siente, oye, huele y gusta los alrededores.
- Camina por un sendero y, al final, ve una imagen que pueda representar tu dolor y tu enojo. Habla con ella sobre lo que estaÌs pensando y sintiendo. No te preocupes si no entiendes lo que te viene a la cabeza. Ya habraÌ tiempo para pensar en ello.
MeditacioÌn con atencioÌn plena: Esta teÌcnica involucra lo que Steven D. Hickman âdoctor en psicologiÌa de la Universidad de Californiaâ llama âuna conciencia carente de juiciosâ. Es sencilla: sieÌntate en silencio, vigila la respiracioÌn y permite que tus pensamientos fluyan libremente. Esto no es concentrarse en el dolor, sino dejar de luchar contra su presencia. Una variacioÌn es la meditacioÌn al caminar: encuentra un sendero de 3 a 6 metros. De pie, sincroniÌzate con tu cuerpo y tus tensiones.
Cuando des el primer paso, repite: âElevarse, transformarse, plantarâ. ConceÌntrate en el cambio de posicioÌn mientras te mueves. El objetivo es abandonar por un momento las expectativas y concentrarte en el presente maÌs inmediato. Esto permite que, en ese instante, lo que duele pase a traveÌs de ti en lugar de golpearte.
CoÌmo afrontar la depresioÌn
Es hermana del dolor. Ambos afectan la forma en que nos sentimos, nuestro estado de aÌnimo, nuestra conducta y la capacidad para disfrutar de la vida. De hecho, estaÌn unidos: alguien con una dolencia croÌnica tiene tres veces maÌs posibilidades de sufrir depresioÌn; la gente que estaÌ deprimida tiene el mismo riesgo de tener molestias croÌnicas, en especial de espalda, de estoÌmago, de articulaciones y de cabeza. Se intensifican uno al otro. En caso de que ambos duren mucho, alteran la forma en que funciona el sistema nervioso, lo que hace que se extiendan de manera indefinida. De hecho, algunos cientiÌficos creen que las personas deprimidas pueden ser maÌs sensibles a las dolencias.
La fibromialgia es un buen ejemplo: consiste en un dolor muscular croÌnico sin signos de lesioÌn, umbrales de tolerancia maÌs bajos y una tasa maÌs alta de depresioÌn que cualquier otro trastorno.Mucha gente que siente dolor no se da cuenta del viÌnculo. El 50% de las personas deprimidas que ven a un meÌdico cliÌnico mencionan solo sus problemas fiÌsicos.
Algunas se averguÌenzan de hablar de depresioÌn. Es una pena, porque muchos de los tratamientos para una dolencia pueden mejorar la otra, desde los antidepresivos hasta el ejercicio y las teÌcnicas de relajacioÌn. Si sufres este problema psiÌquico, estas son algunas formas de manejarlo que tambieÌn ayudan a tu dolor.
Habla:Â Si sabes que eres vulnerable o proclive a la depresioÌn (puede ser hereditaria), comparte esa in- formacioÌn con tu meÌdico. QuizaÌ eÌl logre que tu dolor no se vuelva croÌnico si trata ambos problemas. Este conocimiento puede afectar la eleccioÌn del trata- miento: algunos antidepresivos son maÌs efectivos que otros cuando estas dolencias se presentan juntas.
Haz ejercicio: Ayuda a aliviar el dolor y es un poderoso levantador del aÌnimo con tan solo 10 o 15 minutos por sesioÌn. Eso es asiÌ porque refuerza los neurotransmisores que alteran el estado de aÌnimo âdel mismo modo que lo hacen los antidepresivosâ y estimula la liberacioÌn de endorfinas. Mientras que la depresioÌn suele alejar el suenÌo, el ejercicio lo mejora. Ese trote de 10 minutos disminuye las hormonas del estreÌs y aumenta la temperatura corporal, lo que puede hacerte estar en calma y descansar mejor.
Mantente en contacto: Tanto el dolor como la depresioÌn generan aislamiento. Caminar con un amigo, unirse a un club de ajedrez, entrar en un taller de escritura creativa o en un grupo de apoyo, u ofrecerse como voluntario pueden levantarte el espiÌritu.
Antidepresivos: De los triciÌclicos, la amitriptilina es la maÌs efectiva porque actuÌa como un sedante y aumenta la norepinefrina y la serotonina; la venlafaxina tiene un comportamiento similar.
Psicoterapia:Â Ayuda a la gente a establecer conexiones entre dolor, depresioÌn y otras dificultades âcomo los problemas en las relaciones o en el trabajoâ y contribuye a encontrar formas de sentirse mejor.
Terapia cognitivo-conductual:Â Permite aprender coÌmo cambiar patrones de pensamiento negativo que pueden agudizar las dolencias.
SuenÌo: Un buen descanso no hace desaparecer las dolencias por arte de magia, pero puede ayudar bastante. Evita la siesta durante el diÌa y reduce la cafeiÌna, el alcohol y el cigarrillo. Regulariza tus rutinas: levaÌntate y acueÌstate a la misma hora todos los diÌas. Tu meta: 8 horas de suenÌo ininterrumpido por noche.
CoÌmo vivir con el dolor
Cuando Kate Muller âdoctora en psicologiÌa y fundadora del Centro de Terapia Cognitiva Behaviorista de Valley Centerâ comenzoÌ a tratar a una mujer de
50 anÌos, esta se quejaba de un terrible dolor en las articulaciones y los muÌsculos, resultado de tratamientos para la hepatitis C. Se despertaba riÌgida y el cansan- cio a la hora del almuerzo le impediÌa trabajar.
A menudo se sentiÌa tan desgraciada que volviÌa a la cama pensando: â¿Para queÌ me voy a levantar?â. Aun cuando ciertas cosas la ayudaban, como una ducha caliente, su respuesta era recordar que los efectos calmantes pronto desapareceriÌan. Era perseguida por la culpa de decepcionar a su familia y por el enojo de que estuviera desgastando sus relaciones. Cuando sentiÌa un refuerzo real de energiÌa, corriÌa para realizar todo tipo de tareas hasta caer rendida.
La respuesta de Muller fue pedirle que monitoreara el dolor y anotara tanto su intensidad como los sentimientos que surgiÌan en su cabeza cuando lo experimentaba.
La siguiente sesioÌn trabajaron juntas sobre pensamientos maÌs equilibrados que no implicaran juicios de valor. Por ejemplo, en lugar de pensar al despertar: âOdio este dolor. El diÌa va a ir solo cuesta abajo a partir de aquiÌâ, podriÌa decir: âVoy a hacer un chequeo de mi cuerpo y ver coÌmo me siento hoy. Veamos si puedo salir de la camaâ. En tres o cuatro sesiones de una hora, la intensidad que la mujer daba a su dolor habiÌa caiÌdo entre 30 y 40%.
Lo que la paciente de Muller experimentoÌ es la esencia de la terapia cognitivo-conductual: un tratamiento basado en la creencia de que los pensamientos y las emociones que las personas tienen respecto del dolor influyen en las conductas que aplican para afrontarlo. Dice Muller: âCambia un pensamiento y afectaraÌs la conducta y la fisiologiÌa. DespueÌs de la terapia cognitivo-conductual la gente tiene menos angustia e impedimentosâ.
Varios estudios han demostrado que la terapia cognitivo-conductual es eficaz para abordar las molestias de espalda, de artritis, de las derivadas del caÌncer y para aliviar el insomnio.
Paso 5: evita
Si sabemos queÌ es lo que nos causa dolor y aprendemos a combatirlo, nos sentiremos mejor. Aunque no tengas dominio sobre el clima o el traÌfico, siÌ puedes eludir los esfuerzos excesivos, comer cosas que te hagan mal, fumar, sentarte en una mala posicioÌn o estresarte.
Algunos siÌntomas son evidentes:Â de ninÌos, soliÌamos tener dolor de estoÌmago solo los diÌas que iÌbamos a la escuela, lo que no era coincidencia. A la gente que sufre de artritis no le lleva mucho tiempo darse cuenta de que en diÌas huÌmedos y friÌos los muÌsculos afectados se contraen y las articulaciones duelen un poco maÌs que de costumbre.
Lo que quizaÌ no sea tan evidente es que tambieÌn el dolor puede manifestarse ante las exigencias de un jefe inflexible o de un amigo dominante. Incluso, puede desencadenarse al anticiparlo: cuando vamos a emprender un largo viaje en auto, sentimos coÌmo se nos tensionan los muÌsculos al recordar el malestar que sufrimos la uÌltima vez que manejamos tantas horas. Un estudio de la Universidad Emory comproboÌ que las zonas del cerebro que controlan el dolor se activaban ante la anticipacioÌn de un shock eleÌctrico. Cuanto maÌs temor se le teniÌa, maÌs alerta se encontraban los centros cerebrales.
A veces, llega de improviso:Â un mal movimiento nos causa dolor de espalda o nos contractura el cuello. Incluso los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento muscular para calmar dolores dorsales o articulares se nos vuelven en contra, ya que pueden irritar nervios pellizcados o ejercer presioÌn en un disco desplazado. Tampoco podemos predecir el momento en el que se desencadenaraÌ el dolor: algo que comimos nos produce malestar despueÌs de uno o dos diÌas.
Sin embargo, muchas veces los siÌntomas se convierten en nuestros mejores aliados. Si el aromatizante de algunos negocios nos causa cefaleas, tenemos que evitarlos. Si sabes que dormir de un lado te entume el cuello y los hombros, cambia de posicioÌn o compra una almohada especial. No es faÌcil saber cuaÌndo se nos va a manifestar el dolor ni es algo que se aprenda a leer de la noche a la manÌana, pero si consultamos al meÌdico para que nos indique coÌmo prevenirlo, los resultados seraÌn menos frustrantes.
Bocados que duelen
Quien haya padecido indigestioÌn o acidez sabe que los alimentos pueden ser una fuente de sufrimiento. Hay algunos que desencadenan trastornos como el siÌndrome de colon irritable o dolor de cabeza. Tentarse con un plato de cerdo, por ejemplo, es muy mala idea para alguien que sufra de gota. Los siguientes consejos te ayudaraÌn a prevenir posibles dolencias relacionadas con comer.
ManteÌn un registro: Anota los momentos dolorosos, su intensidad en una escala del 0 al 10 y los alimentos que ingeriste durante las uÌltimas 24 horas. TambieÌn registra otros factores que puedan haber contribuido al malestar, como el estreÌs, el suenÌo y la menstruacioÌn.
Di no:Â Elimina las comidas que son gatillos del dolor. Puedes renunciar a una por semana para no abrumarte. Si los siÌntomas no desaparecieron luego de tres meses, incorpoÌrala de nuevo a tu dieta y elimina otra, y asiÌ sucesivamente. TambieÌn puedes suprimir todo un grupo alimentario y consumirlos uno por uno hasta encontrar a los culpables de tu malestar.
Evita la chatarra:Â Las fast foods, los postres, las carnes grasosas y los snacks causan maÌs procesos inflamatorios que la mayoriÌa de los alimentos. Algunos aditivos âcomo los nitratos que contienen las salchichas o el tocinoâ pueden provocar dolor de cabeza.
DesconfiÌa de las especias:Â A algunas personas el chile molido, el ajo, la pimienta negra y la canela les producen reflujo gaÌstrico y, a quienes sufren del siÌndrome de colon irritable, les provocan dolor. Lo mismo vale para las salsas, la barbacoa y los alimentos muy condimentados (piensa en el curry).
Consume porciones pequenÌas: A quienes sufren de osteoartritis o de artritis reumatoide, tener unos kilos de maÌs les provoca grandes sufrimientos. Si el sobrepeso implica un agregado de dolor, intenta comer maÌs fruta, vegetales y granos enteros en lugar de alimentos dulces o de alto contenido graso.
Cuando hay que culpar al estreÌs
Esta actitud mental es la madre de muchiÌsimas dolencias, ya que exacerba la mayoriÌa de ellas al no permitir un buen descanso o al hacer que te obsesiones. Cuando estamos estresados, nuestro organismo libera un torrente de hormonas, entre las que se encuentran la adrenalina y el cortisol. En consecuencia, el corazoÌn late maÌs raÌpido, aumenta la presioÌn arterial, se acelera la respiracioÌn y se tensan los muÌsculos.
Los resultados: empeoran la artritis, la migranÌa, la fibromialgia y los dolores de estoÌmago.
Para controlar la presioÌn, conviene que aprendamos a reconocer las senÌales del cuerpo. Podemos sentirnos rendidos, deprimidos o malhumorados. A veces, respondemos apretando el acelerador, fumando o bebiendo en exceso. TambieÌn solemos sentarnos frente al televisor con una bolsa de papitas a mirar programas hasta el hartazgo. Estamos distraiÌdos, olvidadizos o irritables. Toma las siguientes medidas para reducir el estreÌs y las molestias que ocasiona.
PreguÌntate queÌ papel juega en tu vida: Tal vez te llenes de actividades estresantes para no tener que pensar en el futuro, en una relacioÌn precaria o en una peÌrdida. Si quieres mejorar tu salud, es mejor que resuelvas esos problemas primero.
Haz de lo divertido una disciplina:Â Elabora una lista de las cosas que te dan placer y disfruta maÌs de ellas. Planifica pasar buenos momentos durante la semana, de tal modo que tu calendario no termine plagado de obligaciones. Semanalmente, visita amigos, ve al cine, escucha un disco y juega con tus hijos.
Ejercicio: Son pocas las personas que vuelven estresadas de una caminata. Tener una rutina de correr o andar en bicicleta al menos 30 minutos, tres veces a la semana, libera sustancias quiÌmicas que mejoran el estado de aÌnimo.
Intenta terapias alternativas: Si consultas a especialistas en biorretroalimentacioÌn, puedes aprender a monitorear y controlar tu respuesta fiÌsica hacia el estreÌs. Por ejemplo, una vez que sabes que se contraen tus muÌsculos de la espalda al regresar de la hora de comida, puedes relajarlos conscientemente. Otro tipo de terapia esla hipnosis: te ensenÌaraÌ a entrar en una relajacioÌn total. La fuerte sugestioÌn que sobreviene en este estado podraÌ darte el impulso que te falta para que le pongas liÌmites al trabajo o dejes de fumar.
Paso 6: come bien
La dieta afecta tu percepcioÌn del dolor, y comer saludablemente, como en otros aspectos de la vida, mejoraraÌ de manera notable la situacioÌn.
Mucha gente se âautomedicaâ con comidas que contienen carbohidratos âpapas, postres o pastasâ como un remedio analgeÌsico. TambieÌn consumen en exceso comidas precocidas que contienen liÌpidos nocivos. El problema es que esto puede empeorar sus dolencias. Los alimentos con grasas trans y saturadas provocan una inflamacioÌn en el organismo y pueden agravar afecciones como la artritis, la bursitis, el siÌndrome del tuÌnel carpiano, la diverticulosis, la fibromialgia, el colon irritable y el siÌndrome premenstrual. Los carbohidratos refinados elevan raÌpidamente los niveles de glucosa en la sangre, seguido por un descenso igualmente pronunciado, lo que genera debilidad y menos tolerancia al dolor. TambieÌn provocan aumento de peso, lo que empeora la afeccioÌn.
Sin embargo, la comida no es un enemigo si estaÌs sufriendo alguna dolencia.
Algunos alimentos son idoÌneos para combatir el dolor.
Aceite de oliva:Â Contiene oleocantal, que inhibe las enzimas inflamatorias al igual que lo hace el ibuprofeno.
PinÌa:Â Aporta bromelina, un antiinflamatorio natural. Estudios demostraron que disminuye el dolor de la osteoartritis de rodilla y la artritis reumatoide. TambieÌn reduce la hinchazoÌn del siÌndrome del tuÌnel carpiano.
Arroz integral:Â Los granos enteros alivian la constipacioÌn que produce el colon irritable. SeguÌn un estudio rea- lizado en la Universidad de Harvard, las mujeres que los consumen tienden a ser maÌs esbeltas. El arroz integral contiene magnesio, que podriÌa reducir la frecuencia de las migranÌas porque relaja los nervios, los vasos sanguiÌneos y los muÌsculos.
BroÌcoli:Â Este vegetal contiene glutatioÌn, un potente antioxidante que previene la artritis. Estos son otros alimentos ricos en antioxidantes: espaÌrrago, repollo, coliflor, papa, tomate, palta, toronja, naranja, durazno y meloÌn.
Cebolla: Pariente del ajo, posee propiedades antiinflamatorias y sus compuestos ricos en azufre estimulan el sistema inmunitario.
Cereza:Â Estos frutos aÌcidos aportan antocianinas, que actuÌan sobre los procesos inflamatorios de un modo parecido al acido acetilsaliciÌlico. Las frambuesas y las fresas tambieÌn contienen esta sustancia.
Chocolate amargo:Â Es un antiinflamatorio. SeguÌn un estudio realizado en Italia, la gente que comiÌa unos 30 g cada tres diÌas teniÌa una cantidad menor de una proteiÌna asociada con la inflamacioÌn.
También puedes probar con estos alimentos:
Espinaca:Â Este tipo de verduras âentre las que se encuentran la col, la acelga, el nabo y las hojas de mostazaâ son muy ricas en carotenoides, pigmentos vegetales antiinflamatorios que intensifican el color verde de algunas hojas y el rojo de las frutas.
Jugo de araÌndano:Â Investigadores de la Universidad de Harvard descubrieron que las mujeres que tomaban unos 300 ml de eÌl reduciÌan el riesgo de contraer infecciones urinarias en un 58%: tiene un ingrediente que impide la adhesioÌn de bacterias a la pared de la vejiga.
Jugo de naranja:Â Investigadores britaÌnicos que analizaron la dieta de 25,000 personas observaron que se reduciÌa la inflamacioÌn articular en quienes ingeriÌan alimentos con una sustancia quiÌmica que contienen las naranjas, asiÌ como los chabacanos y los duraznos. Tan solo beber un vaso al diÌa hace la diferencia.
Cacahuate:Â Es un aperitivo ideal, ya que provee de triptoÌfano âliberador de serotoninaâ, el cual disminuye la sensibilidad al dolor una hora despueÌs de haberlo ingerido. Otros alimentos que contienen esta sustancia son las avellanas, las semillas de seÌsamo y las de girasol, los productos laÌcteos, la soja, los mariscos, los granos enteros, el arroz, los frijoles y las lentejas.
Manzanas:Â Contienen quercetina, un antioxidante y antiinflamatorio. Por lo general, la mayoriÌa de las frutas y los vegetales de colores intensos aportan sustancias que disminuyen esta res- puesta inmunitaria del cuerpo.
Pescado:Â El salmoÌn, la trucha arcoiris y las anchoas âademaÌs de las nueces, las semillas de lino y de zapallo, y los aceites de oliva y de canolaâ contienen aÌcidos grasos omega 3, que actuÌan como potentes antiinflamatorios. Un estudio de la Universidad de Pittsburgh observoÌ que a quienes tomaron este tipo de liÌpidos en forma de suplemento durante tres meses se les redujo el dolor de cuello, de hombros y de espalda. Come estos productos al menos dos veces por semana.
Soja:Â CientiÌficos de la Universidad de Oklahoma observaron que los pacientes con osteoartritis (en especial los hombres) que ingirieron 40 g de proteiÌna de soja a diario durante tres meses padeciÌan menos dolor y se moviÌan con mayor facilidad. No se puede ingerir la cantidad de proteiÌna recomendada que aporta esta leguminosa solo de los alimentos (los frijoles contienen apenas un 35% de proteiÌna), por lo que se sugiere agregar polvo de soja a los licuados.
TeÌ verde o negro:Â Al igual que las frutas y vegetales de colores intensos, contienen flavonoides âmetabolito que protege contra el danÌo celularâ y una sustancia que reduce la inflamacioÌn.
Ten consciencia de lo que comes
Si pones atencioÌn a la cantidad de comida en tu plato y a la manera en que la consumes, no estaraÌs tan dispuesto a pasar por la cocina y agarrar un punÌado de cacahuates fritos o abrir una bolsa de papas para ver la televisioÌn. Pon en praÌctica estos consejos y te volveraÌs un comensal consciente.
Aprende a saborear:Â Ponte un fruto seco en la boca, cierra los ojos y hazlo rodar con la lengua. Degusta ese dejo salado que tiene y siente la curva- tura. Ahora mueÌrdelo y conceÌntrate en la sensacioÌn que te provoca en los dientes. Eso es comer de forma consciente y, una vez que lo hayas practicado, te daraÌs cuenta de lo poco que te fijas en tus alimentos.
Una cosa a la vez:Â Al comer, solo haz eso y, si la situacioÌn lo permite, sieÌntate a la mesa, con plato y cubiertos, para disfrutar a pleno. Si comes mientras trabajas, lees o manejas, seguramente lo haraÌs mal.
Ama la comida:Â Convierte la alimentacioÌn saludable en algo placentero con nuevas recetas. Cocina los vegetales que maÌs le gustan a tu familia y prepara una linda mesa, adornada con flores. Un toque de muÌsica no estaÌ de maÌs.
Reduce los antojos
Las galletitas, los caramelos y los postres parecen irresistibles. Investigaciones cientiÌficas demostraron que, si nos atenemos a una dieta saludable durante tres semanas, desaparecen los antojos de alimentos dulces o muy grasos.
Un estudio realizado en BeÌlgica observoÌ que, cuando la gente rechazaba comidas tentadoras, la vez siguiente teniÌa maÌs fuerza de voluntad. Aun asiÌ, siempre se puede sucumbir de nuevo. Combate esas comidas con las siguientes estrategias.
Ocupa tu mente: Los antojos suelen ser pasajeros, sobre todo si te entretienes con otra actividad. LevaÌntate y haz alguna tarea domeÌstica durante algunos minutos o escucha muÌsica. Para cuando haya acabado el disco, se te habraÌn pasado las ganas.
No te mates de hambre: Una de las razones por las que empiezas a sonÌar con un pastel de chocolate es porque estaÌs muy hambriento. AsiÌ no hay dieta que dure. Uno de los secretos para seguir tu plan alimentario es nunca llegar a extremos. Come una manzana a medio diÌa entre la comida y la merienda. Como extra, mejoraraÌ tu humor.
Quita la tentacioÌn:Â La mejor manera de no sucumbir es no tener a la mano ni los snacks ni la comida chatarra. Compra cada vez envases maÌs pequenÌos de mermelada o jarabe de maiÌz y ponlos en lugares difiÌciles de alcanzar, como en la parte posterior de la alacena. TendraÌs que sacar todo para poder tomarlos. Tal vez la pereza pueda maÌs que la gula.
TieÌntate una que otra vez:Â Si la vida sin chocolate te deprime, come un pedacito de tanto en tanto. Recuerda: lo que en verdad hace mal en cuanto a alimentacioÌn es el exceso.
Ventajas liÌquidas
El agua simple es de gran ayuda para lograr que una dieta sea exitosa. Un vaso o dos en las comidas hacen que la sensacioÌn de saciedad llegue antes al cerebro. TambieÌn es esencial para la salud: regula la temperatura corporal, elimina los residuos y transporta nutrientes y oxiÌgeno por el cuerpo. De hecho, la deshidratacioÌn tiene como siÌntomas caracteriÌsticos dolores croÌnicos articulares y musculares, cefaleas y constipacioÌn.
Pero seamos sensatos: es menos apetitosa que un licuado con leche y a mucha gente no le gusta para acompanÌar sus alimentos âsobre todo a los ninÌosâ. AsiÌ como debemos comer de forma maÌs saludable, tenemos que adquirir el haÌbito de tomar agua. Te damos unos consejos para hacerla maÌs interesante y deliciosa.
- Ten una jarra dentro del refrigerador:Â Al estar friÌa, refresca maÌs que la de la llave. AdemaÌs, te ayudaraÌ a tener una medida precisa de cuaÌnta consumes.
- Ponle sabor: AgreÌgale a cada vaso una rodajita de limoÌn o de naranja, anÌade una hoja de menta y unos trozos de pepino y no extranÌraÌs el agua azucarada. Otra opcioÌn es beber teÌ friÌo o caliente (sin endulzar).
- LleÌvala contigo:Â


