Después de las fiestas, es común sentir cansancio, desorden en los horarios y falta de energía. El cuerpo y la mente vienen de semanas de cambios en la rutina, desvelos y excesos. Recuperar la motivación no es cuestión de fuerza de voluntad, sino de volver poco a poco al equilibrio.
Uno de los primeros pasos es retomar horarios regulares, especialmente de sueño. Dormir bien ayuda a regular el estado de ánimo y mejora la concentración. No se trata de hacerlo perfecto desde el primer día, sino de ajustar gradualmente hasta recuperar el ritmo habitual.
También es importante no castigarse por lo ocurrido durante las celebraciones. Los excesos forman parte del disfrute y la convivencia.
- En lugar de culpa, conviene adoptar una actitud de reconexión, entendiendo que el descanso emocional también es necesario para empezar el año con ánimo.
La motivación vuelve cuando se fijan objetivos pequeños y alcanzables. Comenzar con tareas simples —ordenar un espacio, salir a caminar o planear la semana— genera sensación de logro. Cada acción cumplida refuerza la confianza y el impulso para continuar.
Otro factor clave es el movimiento. No hace falta iniciar rutinas intensas de ejercicio; basta con activar el cuerpo de manera moderada. Caminar, estirarse o moverse unos minutos al día ayuda a liberar tensión y mejora la energía mental.
La alimentación también juega un papel importante. Regresar a comidas más ligeras y balanceadas contribuye a sentir mayor claridad y bienestar. Comer mejor no debe verse como castigo, sino como una forma de cuidarse y recargar energía.