Un mayor consumo de conservantes alimentarios está asociado con un riesgo ligeramente mayor de cáncer, esto de acuerdo con un estudio realizado en Francia y que fue publicado en la revista The BMJ.
Y si bien los autores precisan que se necesita más investigación para comprender mejor estos vínculos advierten que estos nuevos datos exigen la reevaluación de las regulaciones que rigen el uso de estos aditivos por parte de la industria alimentaria para mejorar la protección de los consumidores.
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Los conservantes son sustancias que se añaden a los alimentos envasados para prolongar su vida útil. Y aunque algunos estudios experimentales han demostrado que ciertas sustancias pueden dañar las células y el ADN la evidencia sólida que los vincula con el riesgo de cáncer sigue siendo escasa.
Para abordar este problema, los investigadores se propusieron examinar la asociación entre la exposición a aditivos alimenticios conservantes y el riesgo de cáncer en adultos, utilizando datos dietéticos y de salud detallados de 2009 a 2023.
En sí, sus hallazgos se basan en 105 mil 260 participantes de 15 años o más (con un promedio de edad de 42 años y 79% eran mujeres) inscritos en el estudio de cohorte NutriNet-Santé, quienes no presentaban cáncer y completaron registros dietéticos regulares de 24 horas, específicos de cada marca, durante un promedio de 7.5 años.
Posteriormente utilizaron cuestionarios de salud y registros médicos y de defunciones oficiales para rastrear los casos de cáncer hasta el 31 de diciembre del 2023.

Analizándose un total de 17 conservantes individuales, incluidos ácido cítrico, lecitinas, sulfitos totales, ácido ascórbico, nitrito de sodio, sorbato de potasio, eritorbato de sodio, ascorbato de sodio, metabisulfato de potasio y nitrato de potasio.
Estos conservantes se agruparon en no antioxidantes (que inhiben el crecimiento microbiano o retardan los cambios químicos que conducen al deterioro) y antioxidantes (que retrasan o previenen el deterioro de los alimentos al eliminar o limitar los niveles de oxígeno en el envase).
¿Qué resultados se obtuvieron?
Durante el periodo de seguimiento 4,226 participantes recibieron un diagnóstico de cáncer, incluidos 1,208 de mama, 508 de próstata, 352 de cáncer colorrectal y 2,158 de otros tipos de cáncer.
De los 17 conservantes estudiados individualmente 11 no estaban asociados con la incidencia de cáncer, y no se encontró ningún vínculo entre el total de los conservantes y la incidencia de cáncer.
Sin embargo, una mayor ingesta de estas sustancias (en su mayoría no antioxidantes, como el sorbato de potasio, el nitrato de potasio, el metabisulfito de potasio y el ácido acético) se asoció con un mayor riesgo de cáncer en comparación con los no consumidores o los consumidores en menor medida.
Por ejemplo, los sorbatos totales, específicamente el sorbato de potasio, se asociaron con un aumento del 14% en el riesgo de cáncer general y un aumento del 26% en el riesgo de cáncer de mama, mientras que los sulfitos totales se asociaron con un aumento del 12% en el riesgo de cáncer general.
El nitrito de sodio se asoció con un aumento del 32% en el riesgo de cáncer de próstata, mientras que el nitrato de potasio se asoció con un aumento del riesgo de cáncer general, 13%, y cáncer de mama, 22%.
Los acetatos totales se asociaron con un mayor riesgo de cáncer general, 15%, y de cáncer de mama, 25%; mientras que el ácido acético se asoció con un mayor riesgo de cáncer general del 12%.
Entre los conservantes antioxidantes se encontró que sólo los eritorbatos totales y el eritorbato de sodio específico estaban asociados con una mayor incidencia de cáncer.
A pesar de estos resultados los autores dicen que este fue un estudio amplio basado en registros dietéticos detallados vinculados a bases de datos de alimentos durante 14 años y los resultados son consistentes con datos experimentales existentes que sugieren efectos adversos relacionados con el cáncer de varios de estos compuestos.
Concluyen que este estudio aporta nuevos conocimientos para la futura reevaluación de la seguridad de estos aditivos alimentarios por parte de las agencias de salud, considerando el equilibrio entre el beneficio y el riesgo para la conservación de los alimentos y el cáncer.

Mientras tanto piden a los fabricantes que limiten el uso de los conservantes innecesarios y apoyan las recomendaciones para que los consumidores prefieran alimentos recién hechos y mínimamente procesados.
Desde la perspectiva política, los conservantes ofrecen beneficios al extender la vida útil de los alimentos y reducir los costos, algo que puede ser importante para las poblaciones con ingresos más bajos según investigadores estadounidenses en un editorial vinculado.
Sin embargo señalan que el uso generalizado y a menudo insuficientemente supervisado de estos aditivos, con incertidumbres sobre sus efectos a largo plazo sobre la salud exige un enfoque más equilibrado.
Por lo que señalan que los hallazgos de NutriNet-Santé pueden impulsar a una revisión de las políticas existentes a las agencias reguladoras. Como establecer límites más estrictos de uso, exigir un etiquetado más claro y ordenar la divulgación del contenido de aditivos.
Mientras que las iniciativas de monitoreo global colaborativo, similares a las implementadas para los ácidos grasos trans y el sodio, también podrían respaldar evaluaciones de riesgo basadas en evidencia y guiar la reformulación por parte de la industria alimentaria.


