La mejor postura

Los movimientos de tu cuerpo pueden influir para bien en tu estado de ánimo.       

La relación entre mente y cuerpo es tan fuerte que nuestro rostro transmite lo que pensamos aunque no queramos. De ahí que los científicos hayan enseñado a médicos, espías y empresarios a leer las “microexpresiones”: las emociones que revelamos fugazmente.

¿Podemos, a la inversa, infundirnos bienestar pensando en la relación entre mente y cuerpo?

Las investigaciones indican que los movimientos del cuerpo y las expresiones faciales afectan nuestro modo de ver el mundo. En un estudio realizado en 2003 por la Universidad Estatal de Ohio y la Universidad Autónoma de Madrid, se hizo creer a los participantes que se estaban probando los auriculares con los que escuchaban un editorial para inducirlos a afirmar o negar con la cabeza. A los sujetos que negaron, las razones endebles los convencieron menos, mientras que a quienes asintieron, las razones sólidas los convencieron más.

Richard Petty, coautor del estudio, aconseja afirmar con la cabeza al practicar el pensamiento positivo y negar si nos vienen ideas negativas. “Hay quienes piensan positivamente pero no confían en sí mismos”, dice. “Enderézate en tu asiento, afirma con la cabeza y te llenarás de bienestar y confianza”.

Hace poco se empezó a estudiar cómo es que los movimientos del cuerpo afectan el estado de ánimo. En un estudio realizado en 2010 por las universidades Harvard y Columbia, se pidió a 42 sujetos que adoptaran posturas expansivas (asociadas con el poder) o constrictivas (asociadas con la impotencia). Una postura expansiva era ponerse de pie y apoyarse contra una mesa con las manos separadas al ancho de los hombros y las palmas hacia abajo; una postura constrictiva, pararse con los pies cruzados y abrazarse uno mismo.

Bastaron dos minutos para sentir efectos psicológicos: las posturas de poder hacían a los sujetos sentirse más aptos y correr más riesgos en un juego de azar; hubo también efectos físicos: quienes adoptaron posturas de impotencia tenían mayores niveles de la hormona del estrés cortisol y menores niveles de testosterona.

Si el andar desenvuelto y la sonrisa ancha infunden confianza y bienestar, ¿por qué no aprovecharlos? La investigadora Amy Cuddy, de la Facultad de Administración de la Universidad Harvard y coautora del segundo estudio, señala que las posturas de poder son eficaces en todo el reino animal. A las personas les aconseja pararse derechas con los pies separados y las manos sobre las caderas, al estilo de la Mujer Maravilla, o reclinarse en una silla con las piernas extendidas y las manos entrelazadas en la nuca. Sea cual sea la postura, tiende a abarcar más espacio y expresa bienestar.

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