Pon mucha atención al siguiente listado:
Es cierto que tu hijo puede comportarse de forma diferente ante otras personas. Pero es muy probable que la conducta que la maestra describa ya haya ocurrido antes: molestar a un hermanito puede traducirse en acosar a otro estudiante, por ejemplo. Es muy poco común que un niño cambie de personalidad cuando sus padres no están presentes: asegúrate de escuchar a la maestra y trata de resolver el problema en lugar de usar pretextos.
Es fácil sentirte ofendido cuando crees que están acusando injustamente a tu hijo, y aunque es muy lógico que tomes su lado, siempre hay dos versiones de cada historia. Pareciera que vivimos una época en la cual los padres sienten que deben proteger y defender a sus hijos del mundo exterior, y eso incluye a sus maestros. Al enfrentar evidencia innegable, los padres deben entender que los niños cometen errores y no siempre cuentan toda la verdad.
A pesar de que tus frustraciones pueden ser válidas, si la escuela no es lo que tus hijos necesitan, es hora de cambiarlos a otra. Decir que odias la escuela ofende al personal y le “dice” a tus hijos que deben sentir desprecio por el lugar donde están estudiando.
Aunque no estés de acuerdo con una metodología o tarea de tus hijos, los maestros se han preparado para controlar la disciplina en el salón y dominar su propio tema. Pero si te frustra el plan de estudios, recuerda que los maestros no siempre tienen el control (ni opinión) de lo que indiquen las autoridades educativas. Recuerda: los maestros están trabajando, y mucho.
La mayoría de los maestros empiezan sus carreras cuando son jóvenes, pero eso no significa que no estén bien preparados. Recuerda que aunque parezca una broma, puede tomarse como una ofensa e incluso señalar que piensas que no crees que la maestra esté lo suficientemente capacitada.
Las maestras tienen experiencia y contradecirlas, especialmente frente a tu hijo, solo indica que le estás dando permiso de tratarlas mal.
Aunque creas que así doblegarás a la maestra, la mayoría de las veces no lo lograrás. Solo dificultarás que tu hijo reciba el mismo trato que los otros estudiantes: la maestra se pondrá a la defensiva y, si no se ha cometido nada grave, la directora seguramente defenderá a su personal.
Los maestros, sobre todo los de educación preescolar y primaria, son responsables de muchos hitos en la preparación de tus hijos. Pero no tienen la obligación de enseñarles a atarse las agujetas, limpiarse la nariz, compartir, etc. Si tu hijo no lo ha aprendido, esfuérzate en enseñarle estos básicos en casa.
A veces, las maestras no avisan a los padres que sus hijos se han portado mal por dos razones: por una parte, comprenden que hay días malos y, por otra, quizá no valga la pena preocupar a los padres si nadie salió lastimado. Pero muchas maestras están al pendiente de que no se trate de un patrón o de una conducta constante. Si hay algo que sientes que deberían haberte dicho, pide amablemente que te envíen un mensaje o un correo electrónico la próxima vez que ocurra, sobre todo si estás monitoreando una conducta determinada en tu casa.
Muchas madres creen que saben más que las maestras por el simple hecho de que no tienen hijos. No solo es una falta de respeto a su preparación y experiencia, sino que podrías tocar un tema demasiado personal. ¿Has pensado que la maestra podría estar enfrentando un divorcio, una infidelidad o la muerte de un hijo? Esto solo la lastimará y no ayudará a solucionar el problema.
FUENTE: rd.com, 10 Things You Should Never, Ever Say to Your Child’s Teacher
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