Dermatitis atópica, una enfermedad más allá de la piel

nota actualizada 25 de noviembre 2024

La dermatitis atópica es una enfermedad crónica que afecta aproximadamente a una de cada 10 personas en algún momento de su vida. Aunque no pone en peligro la vida, puede provocar un deterioro emocional severo, llevando a quienes la padecen a sufrir ansiedad, depresión y aislamiento social.

Ahora, imagina lo siguiente:

Te despiertas con la piel ensangrentada. Las manchas de sangre están en las sábanas y tu pijama. Sientes ardor, un dolor constante al vestir, y una comezón implacable que no te deja en paz durante el día ni la noche. Llegas al punto de dormir con guantes para no seguir dañando tu piel. Salir de casa se convierte en un reto porque cualquier roce, incluso el contacto con otra persona, es insoportable.

Cuando piensas en vacaciones, descartas destinos como la playa por miedo a las miradas de desagrado hacia tu piel. Las relaciones personales se complican, la autoestima disminuye y el contacto físico, en lugar de ser placentero, resulta doloroso. Esta es la realidad diaria de quienes viven con dermatitis atópica.

El universo de la piel

La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano. Esta barrera física que mide dos metros y pesa unos cinco kilos permite la percepción sensorial y nos protege de las más de 180 bacterias con las que entramos en contacto cada día. Cuando la piel se daña, no solo se trastoca ese órgano, se trastoca toda la vida, pues se afectan diversas funciones, se alteran las sensaciones y se dificulta la interacción tanto individual como social, explicó María de Jesús Vázquez, gerente médico para inmunología en Sanofi.

La carga de esta enfermedad genética incurable es muy importante. Cuando esta enfermedad no se controla, el 60 por ciento padece depresión, el 91 por ciento ansiedad, 61 por ciento tiene prurito insoportable, 85 por ciento dice que tiene comezón las 24 horas del día, la cual fue calificada por el 50 por ciento como insoportable, así que 4.5 noches de la semana no duermen, lo que afecta su calidad de vida.

“Las comorbilidades como trastornos depresivos o ansiedad se acentúan al inicio de la enfermedad o cuando hay cuadros críticos, por eso hay necesidad de tratamiento multidisciplinario” puntualizó María de Jesús Vázquez.

Gladys León Dorantes, presidente de la Fundación Mexicana para la Dermatología, presentó el estudio ‘La voz del paciente con dermatitis atópica’, el cual arrojó que el 17 por ciento de las personas que padecen esta enfermedad ha sido hospitalizado por lo menos una vez en su vida.

El camino que toma el paciente para paliar las lesiones de la enfermedad es largo. La mayoría usa medicamentos tópicos diarios, ropa especial pues la sintética o la muy áspera les lastima, lavan sus prendas con productos especiales y se bañan con jabones medicados para aminorar la inflamación y la comezón y usan medicamentos extra como los antihistamínicos para aliviar un poco la comezón.

La mayoría usa antidepresivos, ansiolíticos para conciliar el sueño y algunos usan antibióticos de forma cíclica porque su piel se infecta e incluso fármacos que no fueron creados para la dermatitis atópica y que pueden ocasionarles daño hepático o hipertensión.

La biotecnología a favor de la dermatitis atópica

El último medicamento desarrollado y aprobado en México para combatir esta enfermedad cutánea data desde hace casi dos décadas, comentó Esther Guevara Sangineés, dermatóloga pediatra en el hospital regional ‘Adolfo López Mateos’ del ISSSTE de la Ciudad de México, pero ahora ya existe un medicamento que no solo controla los síntomas, sino que llega a la raíz del problema pues va a tratar el origen inmunológico de la enfermedad.

La FDA, la Agencia Europea de Medicamentos y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios ya aprobaron este medicamento. Es el primer anticuerpo monoclonal humano, similar a los que produce el cuerpo para defenderse, dirigido contra un receptor ubicado en la membrana celular que genera sustancias inflamatorias. Al bloquear esas sustancias, el medicamento interrumpe el proceso inflamatorio.

A pesar de que los cuerpos monoclonales existen desde hace 18 años, no se había hallado nada para la dermatitis atópica.

Este medicamento, a diferencia de la ciclosporina, que es muy buena pero dañina, no tiene efectos adversos según la evidencia en más de 41 mil pacientes que han sido tratados con la molécula dupilumab.

El medicamento es una solución inyectable; está diseñado para autoaplicarse gracias a que cuenta con una aguja que se retrae automáticamente tras finalizar la inyección.

Una nueva vida

Susana —egresada de la carrera de optometría de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala— supo desde los cuatros años de edad lo que era vivir con dermatitis atópica.

“No había ninguna parte de mi cuerpo sin dermatitis, y como en ese entonces no había mucha investigación confundían mi enfermedad con otros males”.

Recuerda que era el blanco de las burlas de sus compañeros por las laceraciones en su piel. Pero lo peor vendría en la adolescencia, cuando se le presentaron los cambios hormonales; además, empezó a tener problemas de visión. Cuando tenía 15 años, los médicos le diagnosticaron cataratas. Aunque lograron salvar su visión, su cuerpo quedó muy sensible, lo que la llevó a recaer con frecuencia. Incluso sufrió una infección ocular causada por herpes zóster, que desencadenó un proceso inflamatorio crónico. Esto provocó el desprendimiento de su retina, por lo que tuvo que someterse a tres cirugías para salvar sus ojos.

Pero ahora Susana es una de las tantas personas con dermatitis atópica de moderada a grave que ya tienen una nueva terapia que les regresará su calidad de vida.

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