Con el inicio de un nuevo año, muchas personas se plantean mejorar su bienestar y surge una pregunta recurrente: ¿dieta o ejercicio? Ambos son fundamentales para la salud, pero entender su papel ayuda a tomar mejores decisiones y evitar frustraciones al comenzar el año.
La alimentación
La alimentación es uno de los factores con mayor impacto en el cuerpo. Mantener una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, proteínas y grasas saludables, permite regular el metabolismo, mejorar la digestión y mantener niveles estables de energía a lo largo del día.
Además, una buena alimentación influye directamente en el control del peso, ya que los alimentos aportan los nutrientes necesarios para el funcionamiento del organismo.
- Sin una dieta adecuada, incluso la mejor rutina de ejercicio puede tener resultados limitados.
El ejercicio
Por otro lado, el ejercicio físico fortalece el corazón, mejora la resistencia, aumenta la masa muscular y contribuye a la salud mental. La actividad física regular ayuda a reducir el estrés, mejora la calidad del sueño y favorece la producción de endorfinas.
Si el objetivo es bajar de peso, la alimentación suele ser el punto de partida más efectivo. Sin embargo, el ejercicio es clave para mantener los resultados, evitar el efecto rebote y mejorar la composición corporal a largo plazo.
La combinación de ambos
La mejor opción no es elegir entre dieta o ejercicio, sino integrar ambos de manera gradual. Comenzar con cambios pequeños, como mejorar los horarios de comida y caminar diariamente, facilita la creación de hábitos sostenibles.
Iniciar el año con una visión realista es esencial. La constancia, la paciencia y el equilibrio entre alimentación saludable y actividad física son la fórmula más efectiva para lograr bienestar y mantener los cambios durante todo el año.


