Y aunque el 50 por ciento de su pronóstico está codificado en tus genes, puedes aprender a ser más feliz. Esto es lo que funciona:
Lleva un diario de gratitud
Sentirse agradecido no es solo para un día en particular. Puede estimular tu estado de ánimo y tu energía.
En un estudio, se descubrió que escribir aquello por lo que está agradecido 5 veces por semana funciona mejor que 3 veces por semana.
Cinco actos de amabilidad a la semana
Llévale flores del jardín a una amiga o ayuda a una vecina con las compras. Los actos altruistas son genuinos estimulantes del humor.
Escucha la música que más te gusta
Genera felicidad al dar rienda suelta a las sustancias químicas para el bienestar conocidas como endorfinas.
Abraza más
El afecto físico y las relaciones sexuales liberan endorfinas y oxitocina, la ‘hormona del amor’, que fortalece tu relación con la persona que amas.
Vive tu fe
Las creencias religiosas reafirman la felicidad, tal vez, al darte un rumbo en la vida, así como un hogar en su centro religioso: un lugar en una comunidad de personas tolerantes y afines.
Pasa un momento divertido
Mira una película graciosa, cuenta un chiste o pídeles a sus amigos y familia que compartan bromas e historias graciosas. Reírse incrementa los niveles de sustancias químicas cerebrales del bienestar.
Adopta una postura feliz
Endereza los hombros, camina erguido y con pasos largos y rápidos. Ese es el lenguaje corporal de una persona feliz.
Los estudios demuestran que actuar con felicidad puede ayudarte a sentirte feliz.
Haz algo nuevo
Intentar cosas nuevas nos carga de emociones positivas.
Establece límites claros entre el trabajo y la casa
Apaga el celular y cierra la computadora portátil cuando llegues a casa. Esto puede reducir el estrés en tu hogar y ayudarte a sentirte más cerca de tu pareja, tus hijos y nietos.
Aprecia el “es suficiente”
No perdiste un kilo y medio esta semana… pero sí 500 gramos. No es una victoria, pero tampoco una derrota.
En estudios, las personas con mayores expectativas realistas les llevan la delantera, en lo que respecta a felicidad, a aquellos que buscan la perfección.
Dale rienda suelta a tu Matisse interior
Crea una tarjeta de felicitación, decora una torta, planta un jardín de hierbas, haz una artesanía.
Los trabajos creativos permiten entrar en un estado atemporal y libre de preocupaciones llamado fluidez, fascinante y emocionante.
Imagina que ya eres feliz
Cierra los ojos y vete haciendo algo que te de felicidad. Ese ‘experimento de pensamiento’ estimula la confianza y convierte a la felicidad en un hábito.
¿De qué manera llegas a la felicidad o logras ser feliz?
Extracto del libro ‘Cómo entrenar su mente. Guía para mantener su memoria y su cerebro en forma de por vida’, editado por Selecciones Reader’s Digest.