El hábito de dormir abrazado con tu pareja suele asociarse con intimidad y afecto. Sin embargo, estudios recientes señalan que esta postura nocturna podría ser contraproducente para lograr un descanso reparador.
Expertos en sueño explican que, aunque las posturas románticas son comunes, la cercanía física extrema durante toda la noche interfiere con la movilidad natural del cuerpo y limita la calidad del descanso.
Dormir abrazado con tu pareja puede convertirse en un enemigo silencioso de la energía diaria.
Lo que revela esta costumbre
Dormir abrazado con tu pareja refleja conexión emocional y confianza, pero también puede provocar incomodidad física. La falta de espacio para moverse durante la noche genera interrupciones en las fases de sueño profundo.
Los especialistas advierten que mantener esta postura prolongada:
- Reduce la calidad del descanso.
- Provoca dolores musculares y rigidez.
- Aumenta la sensación de cansancio al despertar.
Aunque abrazar libera oxitocina y fortalece el vínculo afectivo, hacerlo durante toda la noche no es recomendable. La ciencia del descanso sugiere que la independencia de movimientos es clave para un sueño saludable.
Recomendaciones de los expertos
Los especialistas aconsejan reservar los abrazos para momentos previos al sueño o al despertar, y optar por posturas que permitan libertad de movimiento durante la noche.
Dormir de esta manera con tu pareja puede ser positivo en instantes breves, pero no como hábito constante.
El equilibrio entre intimidad y descanso es fundamental. Así, las parejas pueden disfrutar de la cercanía sin sacrificar la calidad del sueño.
Dormir abrazado con tu pareja tiene un significado emocional profundo, pero también consecuencias físicas que conviene considerar. Explora más hábitos de descanso y mejora tu bienestar nocturno.