Prepara y cuida tu rostro con Eishodo, un masaje facial japonés que simboliza el ‘camino a la fuente de la eterna juventud’.
El masaje Eishodo es uno de los secretos más atesorados para mantener la belleza y juventud de la familia imperial japonesa.
El invierno es una época difícil para la piel, especialmente para la del rostro pues es más vulnerable a las agresiones del clima.
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De acuerdo con un estudio japonés publicado en la revista Experimental Dermatology, la resequedad de la piel en la estación invernal contribuye a la formación de arrugas y envejecimiento cutáneo prematuro.
El descenso de la temperatura provoca una baja irrigación sanguínea, lo que provoca disminución del oxígeno y los nutrientes esenciales para las células, así que el rostro se torna opaco y grisáceo.
Para evitar estos efectos nocivos se debe preparar la piel con hidratación, protección solar e higiene. Esa rutina de cuidado puede complementarse con un masaje facial japonés como Eishodo, el cual puedes apreciar en el siguiente video.
Con este método de digitopresión en puntos específicos y neurológicos del rostro, que también retoma elementos del masaje japonés Shiatsu, se logra el desbloqueo energético de los canales naturales del organismo.
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Beneficios del masaje cutáneo Eishodo:
- Reparación de los tejidos a través de los propios mecanismos del cuerpo
- Fortalecimiento de la musculatura subcutánea
- Mejora del flujo de la sangre y drenaje linfático
- Desintoxicación profunda de la piel
- Oxigenación de los tejidos
- Regeneración celular natural (producción de colágeno y elastina, responsables de la buena calidad epidérmica)
- Se restituye la tonicidad de la piel (menos flacidez, arrugas y manchas de pigmentación).
Por Eliesheva Ramos
¿Has disfrutado de las bondades de un masaje o un spa?