Enero suele llegar cargado de expectativas, pero para muchas personas también es el mes más difícil del año.
Tras el cierre festivo de diciembre, la rutina vuelve de golpe y el contraste puede resultar abrumador. La sensación de empezar “desde cero” no siempre es motivadora. Para algunos, enero se vive más como una cuesta que como un nuevo comienzo.
Factores
Uno de los factores más evidentes es el impacto económico. Después de gastos en regalos, cenas y viajes, el presupuesto queda ajustado. Las deudas, pagos pendientes y el regreso a gastos normales generan estrés financiero.
- Esta presión constante influye directamente en el estado de ánimo y la tranquilidad diaria.
El clima también juega un papel importante. Los días suelen ser más fríos, grises y cortos, con menos horas de luz natural. Esto puede afectar los niveles de energía y provocar desánimo. En algunas personas, incluso se intensifican síntomas relacionados con la tristeza estacional.
Metas y propósitos generan estrés
A nivel emocional, enero llega con una carga simbólica fuerte. Se habla de propósitos, metas y cambios, lo que puede generar ansiedad. Compararse con ideales poco realistas provoca frustración temprana. En lugar de motivar, estas expectativas pueden convertirse en una fuente de presión innecesaria.
De vuelta a la rutina
El regreso a la rutina tampoco es sencillo. Volver al trabajo, a la escuela o a horarios estrictos rompe con el descanso decembrino. El cuerpo y la mente necesitan tiempo para adaptarse. Este ajuste suele sentirse pesado durante las primeras semanas del año.
Sensación de soledad
Además, enero puede traer una sensación de soledad. Las reuniones y celebraciones terminan, y el ritmo social disminuye. Para quienes viven solos o lejos de su familia, el contraste es más fuerte. La ausencia de eventos especiales puede generar un vacío emocional.
En muchos casos, también se acumula el cansancio del año anterior. No todo se resuelve con el cambio de calendario. Problemas pendientes, duelos o preocupaciones siguen presentes. Enero no borra lo vivido, solo marca una nueva página.
No se trata de empezar perfecto, sino de avanzar poco a poco. Enero puede ser difícil, pero también puede ser un mes de pausa y ajuste.