En la conversación cotidiana, decir “ya nada me afecta” suele interpretarse como una señal de fortaleza, autocontrol o madurez emocional. Sin embargo, la psicología contemporánea advierte que esta percepción puede ser engañosa. La ausencia de emociones no siempre refleja estabilidad interna y, en muchos casos, es una señal de entumecimiento emocional, un mecanismo de desconexión que merece atención.
El psicólogo Mark Travers, en un análisis publicado en Forbes, advierte que uno de los errores más comunes es confundir este bloqueo afectivo con seguridad emocional. Esta confusión puede interferir con el bienestar, afectar las relaciones y limitar la capacidad de regular las emociones a largo plazo.
Seguridad emocional y entumecimiento: no son lo mismo
Aunque suelen usarse como sinónimos, estos dos estados describen experiencias psicológicas muy distintas.
La seguridad emocional implica la capacidad de experimentar y expresar emociones —agradables o incómodas— sin miedo al juicio o al rechazo. Es un estado que se apoya en la confianza, en vínculos seguros y en la tolerancia al malestar sin necesidad de desconectarse.
El entumecimiento emocional, en cambio, se caracteriza por una reducción marcada en la intensidad de las emociones. Suele aparecer como respuesta a estrés prolongado, trauma o conflictos internos persistentes. Puede generar un alivio momentáneo, pero no representa un equilibrio saludable: desde la psicología clínica se entiende como una respuesta defensiva, no como bienestar.
¿Por qué ocurre el entumecimiento emocional?
Investigaciones recientes ayudan a entender este fenómeno. Un estudio publicado en JAMA Network Open en 2024 observó que personas expuestas a experiencias traumáticas —especialmente aquellas con trastorno de estrés postraumático— presentan oscilaciones emocionales intensas, seguidas de periodos de apagamiento emocional.
Desde esta perspectiva, el entumecimiento no es calma auténtica, sino una estrategia de supervivencia del sistema nervioso. De forma complementaria, un trabajo en The Lancet Psychiatry subraya que la seguridad emocional es clave para el bienestar, ya que permite reducir la angustia sin anular la experiencia emocional.
Señales para identificar el entumecimiento emocional
1. Evitar sentir para no incomodarse
Una de las señales más claras aparece cuando la prioridad es no sentir nada. Mientras que la seguridad emocional permite tolerar emociones difíciles, el entumecimiento se manifiesta como vacío, afecto plano o indiferencia prolongada.
Esta aparente “inmunidad” frente al dolor suele confundirse con fortaleza, aunque en realidad refleja una reactividad emocional reducida, no una regulación saludable.
2. Supresión y evasión constante de los sentimientos
Otra señal frecuente es evitar o suprimir emociones en lugar de procesarlas. Cambiar de tema cuando surge una emoción, recurrir a distracciones constantes o sentirse desconectado de personas cercanas son patrones típicos.
Según Travers, estas conductas no indican dominio emocional, sino estrategias de evitación. La psicología ha demostrado que la supresión emocional mantiene la angustia y debilita los vínculos interpersonales.
3. Calma basada en la desconexión
Cuando la sensación de calma solo aparece al desconectarse emocionalmente, puede tratarse de entumecimiento. La seguridad emocional no aísla de la experiencia, sino que permite permanecer en contacto con ella sin desbordarse.
Desde la psicología del trauma, este patrón responde a un sistema que oscila entre estados de alerta intensa y bloqueo emocional, un funcionamiento inestable que afecta la resiliencia.
¿Qué riesgos tiene confundir el entumecimiento con bienestar?
Interpretar el entumecimiento emocional como estabilidad puede tener consecuencias importantes:
- Deterioro de la empatía
- Afectación de las relaciones cercanas
- Enmascaramiento de ansiedad, depresión o trauma
- Abordajes terapéuticos inadecuados
La verdadera fortaleza psicológica, señalan los especialistas, no consiste en apagar las emociones, sino en percibirlas, tolerarlas e integrarlas dentro de una identidad coherente.