Un estudio internacional habría demostrado que el horario de las comidas se asocia con una mayor dificultad para mantener la pérdida de peso en el largo plazo. Este hallazgo es especialmente relevante en personas con predisposición genética a la obesidad, en quienes cada hora de retraso en la ingesta de alimentos se traduce en un aumento significativo del índice de masa corporal.

Los investigadores, encabezados por Marta Garaulet, doctora en Farmacia, nutricionista, y máster en salud pública por la Universidad de Harvard, subrayan que no sólo importa lo que se come o la cantidad, sino también cuándo se hace. Esto abre la puerta a estrategias de nutrición personalizadas.



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El estudio fue publicado en la revista “Obesity“, aportando un matiz novedoso, señalando que el horario de las comidas puede modificar el riesgo genético de obesidad, no sólo la dieta o las calorías que se ingieran.

Este hallazgo puede representar una pista útil para quienes han hecho dietas, pero luego recuperan su peso, dado que se ha comprobado que al ajustar el horario de las comidas esto podría ayudar en el mantenimiento del peso perdido.

Otras de las conclusiones del estudio es que no sólo se trataría de comer menos, sino también de sincronizar las comidas con los ritmos biológicos (mañana/tarde) para poder mejorar los resultados.

horario de comida
El estudio señala que el horario de las comidas podría ayudar en el mantenimiento del peso perdido. | Foto: Pexels.

Es clave mencionar que, aunque los resultados son prometedores no son definitivos, y es que el mantenimiento de peso a largo plazo depende de muchos factores y los horarios tardíos podrían seguir siendo compatibles si otros hábitos son buenos.

Garaulet cuenta que verificaron hasta 900 mil variantes genéticas en mil 200 individuos y se ha clasificado a las personas en función de su tendencia genética a engordar con estos scores genéticos (llamado score poligenético) y se clasifican con muy alto número de genes que engordan, otros intermedio y otros muy bajo.



Se ha visto que a las personas con mayor propensión genética a engordar por cada hora que se rechaza el punto medio de ingesta aumenta el IMC dos puntos, “que es muchísimo“, según advirtió la experta.

En cambio, si al estudiar personas del grupo del score genético o de tendencia genética a engordar baja, es decir, aquellas personas que no llegan a engordar nada o poco, resulta que da igual la hora a la que coman.

¿Cómo calcular el mejor horario para comer?

La especialista señaló que esto se puede calcular gracias al llamado punto medio de ingesta, para hacer el cálculo, equivale a la diferencia horaria que se da entre la hora en que la persona desayuna con la última comida del día, partida por dos y se suma por horas al desayuno, es decir, que si la persona desayuna a las 08:00 horas y cena a las 20:00 horas, la mejor hora para comer sería a las 14:00 horas.

Se ha comprobado, de igual manera, que aquellas personas que mantengan todas sus comidas retrasadas y el punto medio de ingesta sea a las 15:00 horas, en general, tienden a engordar más y perder menos peso a la hora de acudir a un tratamiento de pérdida de peso.

¿Qué pasa con los comedores tardíos?

En el caso de los comedores tardíos se ha identificado una tendencia, de forma que cuando hicieron un tratamiento conductual de pérdida de peso de dieta mediterránea se ve qué personas se mantienen y cuáles no en su peso.

Después de 12 años un 33% siguen delgados y el resto no se mantiene y cuando observaron qué es lo que influye en que no se mantenga el peso vieron que la hora de comer es determinante. De forma que los comedores tardíos acaban engordando un 2.2% de su peso corporal como mínimo.

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Licenciado en Comunicación por la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, ejerciendo la carreta de periodista desde hace más de cinco años. MÁS DEL AUTOR

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