Hay una buena razón por la que en la pizzería del barrio hay un tazón lleno de mentas al lado de la caja registradora. Son un dulce agradable para después de comer y también un buen refrescante del aliento a corto plazo.
La menta, en la forma adecuada, también combate la indigestión y reduce la flatulencia y la distensión abdominal. La menta no es solo un dulce digestivo ideal: sus propiedades curativas son más potentes de lo que uno se imagina.
Protección del intestino
La menta es una de las mejores hierbas para los problemas digestivos y el dolor intestinal. Los aceites que contiene, en especial el mentol y la mentona, relajan los músculos lisos que revisten el tracto intestinal y ayuda a aliviar los cólicos.
Los gastroenterólogos ingleses que rociaban aceite de menta diluido en los endoscopios, instrumentos en forma de tubo usados en colonoscopía, descubrieron que detenía los espasmos dolorosos en menos de 30 segundos.
Las propiedades antiespasmódicas de la hierba la convierten en la opción natural para aliviar el síndrome del intestino irritable (SII), enfermedad que causa cólicos impredecibles, indigestión y episodios alternados de constipación y diarrea.
En un estudio realizado en Taiwán, los pacientes con SII que tomaron cápsulas de aceite de menta de 15 a 30 minutos antes de los alimentos experimentaron una reducción significativa en la distensión abdominal y flatulencia. El dolor abdominal se redujo o desapareció por completo en algunos casos.
Los doctores interesados en la medicina herbolaria recomiendan la menta para algunas molestias digestivas:
Flatulencia: Como mejora la digestión, la menta puede ayudar a evitar la flatulencia.
Cálculos biliares: Información preliminar indica que la menta ayuda a disolver los cálculos biliares y posiblemente podría reducir la necesidad de cirugías.
Náuseas: La menta anestesia levemente las paredes del estómago y reduce las náuseas ligeras.
Úlceras estomacales: También ayuda a aliviar el dolor y promueve la curación. (Alerta: No la uses si tienes acidez estomacal frecuente. La menta relaja el esfínter esofágico, el anillo muscular que impide que los ácidos fuertes del estómago invadan el esófago.
La hora del té
A la mayoría de la gente le agrada el aroma y el sabor refrescante del té de menta. Bebe una taza o dos al día para aliviar o prevenir molestias digestivas. También puedes tomar cápsulas con capa entérica entre las comidas, siguiendo las instrucciones en la etiqueta (las cápsulas con capa entérica pasan a través del estómago y se descomponen en los intestinos).
O agrega de 10 a 20 gotas de tintura de menta, que es mucho menos más potente que el aceite, a un vaso de agua y bébelo según sea necesario.
Extracto del libro ‘1001 remedios caseros. Tratamientos confiables para problemas de salud cotidianos’ editado por Selecciones Reader’s Digest.