Desde que se confirmo el primer exoplaneta, la pregunta ha quedado en el aire: ¿tienen estos mundos sus propias lunas? Hoy, 26 de febrero de 2026, la respuesta parece estar más cerca que nunca.
El protagonista es HD 206893 B, un coloso situado a 133 años luz en la constelación de Capricornio, que ha mostrado un movimiento inusual que delata a un acompañante secreto.
El “bamboleo” que lo cambió todo
Detectar una luna a semejante distancia es casi imposible porque no emiten luz propia. Sin embargo, un equipo liderado por el astrofísico Carlos Vázquez Monzón utilizó el instrumento GRAVITY en el desierto de Atacama para medir algo asombroso:
- Astrometría de precisión: El planeta no se mueve en línea recta, sino que tiene un pequeño “vaivén” de ida y vuelta cada nueve meses.
- La causa: Ese bamboleo es la firma gravitatoria de un cuerpo masivo que lo orbita. Aunque no podemos ver la luna directamente, sentimos cómo “tira” de su planeta.
Una luna que rompe las reglas
Si se confirma, no estaríamos ante una luna pequeña como la nuestra o Ganímedes. Los cálculos sugieren que este satélite:
- Tiene 9 veces la masa de Neptuno.
- Es tan grande que los científicos debaten si llamarlo “luna” o considerar el sistema como un binario de gigantes.
¿Por qué debemos ser cautelosos?
La historia de la astronomía está llena de “falsas exolunas” (como los casos de Kepler-1625b). Los mismos autores del estudio publicado hoy advierten que:
- Podría tratarse de un error instrumental debido a la extrema sensibilidad requerida.
- La señal podría ser causada por variaciones orbitales aún no comprendidas.
- Se requieren “pruebas extraordinarias” para una afirmación de este calibre.
El inicio de una nueva era
Estamos en un momento estimulante. Si HD 206893 B realmente tiene una compañera, la primera luna fuera del sistema solar obligará a reescribir los libros de texto sobre cómo se forman los sistemas planetarios. No solo buscamos planetas, ahora buscamos sus mundos ocultos, ampliando nuestra visión de lo que es posible en la galaxia.