¿Qué más puedo hacer para proteger a mi familia de enfermedades? Bastante. En especial, si vives en un hogar cerrado y donde todo funciona con electricidad

¿Tienes en casa detectores de humo? ¿Siempre usas filtro para el agua? ¿En los baños hay jabón antibacterial y a diario cambia las toallas?

Estas prácticas pueden ser la base para lograr curar tu casa de toda suciedad y gérmenes que aparecen por el cúmulo de moho, basura y zonas sin higiene.

Utiliza limpiadores naturales

Debes tomar en cuenta abrir las ventanas y encender los extractores de aire cuando usas solventes, limpiadores y otras sustancias nocivas. Pero será aún mejor si reemplazas esos productos, siempre que sea posible, con opciones hechas en casa.

Limpia-todo: disuelve cuatro cucharadas de bicarbonato en un litro de agua tibia.

Limpia-cañerías: vierte 1⁄2 taza de bicarbonato de sodio en el desagüe. Añade 1⁄2 taza de vinagre blanco. Espera cinco minutos y vierte una jarra llena de agua hirviendo.

Limpia-retretes: crea una pasta con jugo de limón y bórax (disponible en ferreterías). Aplica la pasta en la taza; déjala actuar dos horas, y luego cepilla y enjuaga.

Limpia-hornos: rocía con agua las salpicaduras mientras el horno aún está caliente; luego añade sal. Cuando el horno se enfríe raspa las salpicaduras.

Aromatizante: evita usar aromatizantes químicos. Abre la ventana del baño; cultiva ahí una planta aromática o cuelga manojos de lavanda o de menta.

cura tu casa

Combate el moho

Muchas personas que le achacan su tos o resfriado al pelaje de los animales o al polen, de hecho están reaccionando a las esporas de moho que hay en tu hogar.

Nada favorece más al moho que la humedad excesiva, así que mantén bajo control a ambos.

Esto significa que debes vigilar los techos que gotean y las tuberías con fugas. Pero también asegúrate de darle mantenimiento regular a todos los calentadores de ambiente, estufas de leña, chimeneas de gas y demás, así como de ventilar muy bien las habitaciones.

Esos aparatos no sólo emiten monóxido de carbono y otros productos por la combustión; también llenan el aire con vapor de agua. Considera comprar un deshumidificador para usarlo junto con los calentadores mencionados.

Menos cloro

La mayoría del agua de la tubería está clorada. Ello es bueno en la medida en que el cloro es un eficaz germicida. Por desgracia, el agua clorada se ha relacionado con algunas enfermedades como el cáncer de vejiga y de recto.

El agua embotellada es cada vez más barata, pero si no deseas estarla comprando puedes eliminar el cloro del agua potable instalando en su cocina un filtro de agua de carbón activado.

cura tu casaCierra la puerta al plomo

Este tóxico metal no sólo se encuentra en el agua de la tubería y en la pintura vieja. Aunque hace décadas que la gasolina con plomo se prohibió oficialmente, el suelo de algunos lugares sigue contaminado con residuos de gases de combustión de los autos que usaban gasolina con plomo.

Para proteger tu casa, limpia el polvo y, si vives cerca de una vía transitada, pide a todos que se quiten los zapatos antes de entrar a casa.

Dale la espalda a los gérmenes

No importa cuán esmeradamente asees tu hogar: es imposible deshacerse de todos los gérmenes. Pero quizá tengas menos resfriados y otros virus con sólo insistir en que todos en casa se laven las manos antes de comer y después de ir al baño.

Procura no tocarte los ojos ni boca: si los gérmenes no pueden entrar a tu organismo, no podrán enfermarlo. Usa un aerosol desinfectante en picaportes, auriculares de teléfonos y llaves del agua para proteger a tu familia cuando hay un enfermo en casa.

Un lugar en el que los gérmenes se esconden es en un cepillo dental húmedo. Muchos virus, entre ellos los de la gripe, pueden sobrevivir más de 24 horas en las cerdas húmedas.

Usa alternadamente tres cepillos, para que cada vez se lave la boca con uno seco. Si te has resfriado, reemplázalos todos una vez que te hayas recuperado. Si no quieres usar muchos cepillos, ocupa uno y enjuágalo diariamente con agua oxigenada o con enjuague bucal.

Al igual que los cepillos dentales, los trapos de cocina o las esponjas son caldo de cultivo de bacterias. También es posible transferir a los platos y cacerolas los bichos que se generan en los alimentos crudos, como la salmonela y los espirilos, de los trapos que se han usado para limpiar las tablas de picar.

Para evitarlo, cambia el trapo y la esponja cada semana, y siempre déjalos secar cada vez que los uses. También conviene desinfectarlos con regularidad en una mezcla de agua y cloro.

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¡Guerra a los ácaros del polvo!

Estas microscópicas criaturas se alimentan de células muertas de la piel. Sus heces pueden provocar alergias. ¿Cómo deshacerse de una plaga a la que no puede ver?

Una vez a la semana aspira las alfombras y los muebles tapizados, además de lavar sábanas y toallas en agua caliente (a 60° C por lo menos).

Puedes colocar en la secadora una vez a la semana las colchas y los edredones que no deseas lavar con tanta frecuencia para aniquilar a los ácaros. Antes de guardar esos blancos al finalizar la estación fría, lávalos o llévalos a la tintorería.

Con estos prácticos y útiles consejos podrás mantener un ambiente sano y limpio dentro de tu casa. Curar tu hogar de bacterias y mugre, ayuda a mejorar todos demás aspectos en su interior.

Extraído del libro: ‘1001 remedios caseros”, Selecciones Reader’s Digest

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