Durante años, el tamaño del pene ha sido tema de mitos, inseguridades y debates culturales. Sin embargo, la ciencia comienza a ofrecer respuestas más claras. Un estudio reciente publicado en PLOS Biology analizó cómo este rasgo físico influye tanto en la atracción femenina como en la forma en que los hombres evalúan a sus posibles rivales. Aportando nuevas pistas sobre la evolución humana y la selección sexual.
Lo que revela el estudio científico
La investigación, liderada por especialistas de la Universidad de Australia Occidental, incluyó a más de 800 participantes. Para el experimento se utilizaron modelos masculinos digitales que variaban en estatura, forma corporal y tamaño del pene.
A los hombres se les pidió evaluar qué tan amenazantes resultaban esas figuras como rivales físicos o sexuales, mientras que las mujeres calificaron su nivel de atractivo.
Atracción femenina: no es el único factor, pero sí importa
Los resultados mostraron que las mujeres tendieron a calificar como más atractivos a los hombres más altos, con mayor relación hombros-cadera y con penes relativamente más grandes. No obstante, los investigadores subrayan un punto clave: los beneficios no aumentan de forma ilimitada. Es decir, dimensiones extremas no se tradujeron en mayor atractivo.
Esto sugiere que el tamaño del pene funciona como una señal más dentro de un conjunto de rasgos físicos, y no como un factor aislado ni determinante.
Rivalidad masculina: una señal de amenaza
Entre los hombres, la percepción fue distinta. Las figuras con penes más grandes fueron consideradas rivales sexuales más intimidantes. Mientras que la estatura y los hombros anchos se asociaron con mayor capacidad de pelea.
Un hallazgo interesante es que los varones tendieron a sobreestimar la importancia que estos rasgos tienen para las mujeres, lo que revela cómo las percepciones masculinas también influyen en la competencia entre hombres.
¿Por qué el tamaño del pene pudo favorecerse en la evolución?
Desde la biología evolutiva, los autores proponen que el tamaño del pene humano —notablemente mayor que el de otros primates— pudo haber sido favorecido por una doble presión evolutiva:
- Selección sexual femenina, al influir en el atractivo.
- Competencia entre machos, al funcionar como una señal disuasoria frente a rivales.
Aun así, el estudio aclara que factores como la estatura y la forma corporal suelen tener un peso mayor en la evaluación general.
Más allá de los mitos
Este trabajo ofrece una de las evidencias experimentales más sólidas hasta ahora sobre el papel del tamaño del pene en la atracción y la rivalidad masculina. Pero también deja claro que no existe un rasgo único que defina el deseo o la competencia humana.
La atracción es compleja, multifactorial y profundamente influida por la biología, la cultura y la percepción social.