Inundaciones y salud respiratoria: Un peligro que persiste
Tomar estas medidas, tanto preventivas como reactivas, puede marcar una gran diferencia en la protección de tu salud y la de tu familia.
Cuando las inundaciones se retiran, la atención mediática también lo hace, pero los peligros para la salud persisten. Además de los riesgos inmediatos, como ahogamiento o lesiones, las inundaciones dejan una amenaza silenciosa y duradera para tu bienestar: los daños por inundaciones a la salud respiratoria. El agua contaminada y la humedad excesiva crean el entorno perfecto para que proliferen contaminantes y moho, poniendo en riesgo a toda la comunidad, especialmente a los más vulnerables.
En este artículo, te explicamos cómo las inundaciones afectan tu sistema respiratorio y te damos pasos concretos para protegerte, tanto antes como después de una tormenta.
El agua de las inundaciones no es solo agua; es un cóctel de sustancias peligrosas. Puede contener aguas residuales, productos químicos, metales pesados y patógenos. Cuando esta agua entra en contacto con edificios y luego se seca, los contaminantes quedan en los sedimentos. Al caminar o limpiar, estos residuos se convierten en polvo microscópico que inhalamos, llevando directamente a nuestros pulmones toxinas que pueden causar serios problemas.
Sin embargo, el peligro no se limita a las zonas sumergidas. Incluso las casas a kilómetros de la costa pueden sufrir filtraciones por techos y ventanas, creando un ambiente húmedo ideal para un enemigo mucho más común: el moho.
El moho es un tipo de hongo que crece en ambientes húmedos y oscuros. Después de una inundación, los materiales porosos de una casa, como la madera, los paneles de yeso y las alfombras, se convierten en el hogar perfecto para su proliferación. Aunque no se vea, el moho libera esporas microscópicas que flotan en el aire y pueden ser inhaladas.
La exposición a altas concentraciones de moho está directamente relacionada con:
Los niños son particularmente vulnerables, ya que se ha demostrado que el moho contribuye al desarrollo del asma infantil. Un estudio realizado tras el huracán Katrina en 2005 reveló que las concentraciones de esporas de moho en interiores se dispararon, afectando la salud de miles de personas mucho después de que el agua se retirara.
Protegerse requiere un enfoque en dos fases: antes y después de la tormenta. Al tomar precauciones, puedes minimizar los daños por inundaciones a la salud respiratoria.
Antes de que comiencen las tormentas:
Después de la inundación o lluvia intensa:
Si encuentras moho, la limpieza es necesaria, pero debes hacerlo de forma segura.
Tomar estas medidas, tanto preventivas como reactivas, puede marcar una gran diferencia en la protección de tu salud y la de tu familia.