Durante años se ha repetido que la obesidad aumenta el riesgo de demencia, y varios estudios muestran que un IMC elevado se asocia con hasta casi el doble de riesgo de desarrollar este tipo de enfermedades. La novedad es que ahora un trabajo publicado en Radiology, con casi 26,000 personas del Biobanco del Reino Unido, muestra que no solo cuenta cuánta grasa tienes, sino dónde la guarda tu cuerpo.
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Dos patrones de grasa que preocupan al cerebro
El equipo del Hospital Afiliado de la Universidad Médica de Xuzhou, en China, analizó resonancias magnéticas de cuerpo completo para medir la grasa en distintos compartimentos, especialmente en órganos internos. A partir de esos datos, identificó dos perfiles inesperados de distribución de grasa con mayor impacto negativo en el cerebro:
- Grasa pancreática elevada (“pancreatic-predominant”)
- Personas con una fracción de grasa en el páncreas cercana a 30%, hasta varias veces más alta que en otros perfiles.
- Suelen tener un IMC y una grasa total más altos, pero sin necesariamente mostrar un hígado graso llamativo, lo que hace que este patrón pase desapercibido en la práctica clínica.
- Patrón “delgado-gordo” (“skinny fat” o “lean fat”)
- Individuos que no parecen obesos severos según el peso o el IMC, pero que tienen un porcentaje alto de grasa corporal, sobre todo en el abdomen, y una relación grasa–músculo desfavorable.
- En ellos, el hígado y el páncreas no muestran tanta grasa, lo que contribuye a que este perfil se subestime.
Ambos patrones se asociaron con más pérdida de materia gris, envejecimiento cerebral acelerado, peor rendimiento cognitivo y mayor riesgo de enfermedades neurológicas, tanto en hombres como en mujeres.
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Más allá del IMC: por qué importa dónde se acumula la grasa
Los autores señalan que la resonancia magnética permite ir más allá del IMC y ver la grasa oculta en órganos internos, como páncreas y vísceras abdominales. En su práctica diaria, los radiólogos suelen diagnosticar “hígado graso”, pero este trabajo sugiere que la grasa pancreática elevada podría ser un marcador de riesgo cerebral incluso más preocupante que la del hígado.
El patrón “delgado-gordo” también manda un mensaje clave: no basta con “verse delgado”. Personas con IMC normal pero con mucha grasa abdominal y poco músculo pueden mostrar un perfil metabólico y cerebral de alto riesgo. Esto encaja con estudios previos que vinculan la obesidad abdominal con mayor incidencia de demencia, especialmente en mujeres.
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Qué implica para tu salud (y qué puedes hacer)
Los investigadores subrayan que el siguiente paso será entender cómo estos patrones se relacionan con otras condiciones, como enfermedades cardiovasculares y metabólicas, y cómo integrarlos en estrategias de prevención. Sin embargo, el mensaje práctico ya es claro:
- La salud cerebral no depende solo de “cuánto pesas”, sino de dónde se acumula tu grasa.
- Mantener un IMC saludable, cuidar la cintura (grasa abdominal), conservar masa muscular y hacerse chequeos regulares es más importante que fijarse solo en la báscula.
Como resume el propio equipo, “la salud del cerebro no se trata solo de cuánta grasa se tiene, sino también de dónde se acumula”.