El polvo que se acumula dentro de las viviendas no es solo una molestia doméstica. Puede convertirse en un factor de riesgo silencioso para la salud, especialmente en países como México. Investigaciones recientes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advierten que el polvo presente en los hogares mexicanos contiene concentraciones de metales pesados más altas que las registradas en ciudades de Europa, Asia y Oceanía.
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Los hallazgos, publicados en la revista científica Indoor Air, revelan que el polvo doméstico puede ser incluso más contaminante que el polvo del exterior, lo que plantea un desafío poco visible para la salud ambiental en el país.

Qué analizó el estudio de la UNAM
La investigación fue realizada por especialistas del Instituto de Geofísica de la UNAM y del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA). Para el análisis, se recolectaron muestras de polvo en viviendas de 14 entidades del país, entre ellas Morelia, Mérida y la Ciudad de México.
A diferencia de otros estudios centrados en contaminación urbana, este trabajo se enfocó en el polvo que se deposita dentro de las casas, un entorno donde las personas pasan la mayor parte del tiempo y donde niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas pueden estar más expuestos.
Más metales pesados dentro que fuera del hogar
Uno de los hallazgos más relevantes fue que las concentraciones de metales pesados son mayores en el polvo interior que en el exterior. En ciudades como Morelia y la Ciudad de México se detectaron niveles elevados de:
- manganeso
- níquel
- cobre
- zinc
- antimonio
- plomo
Estos elementos están asociados con afectaciones neurológicas, hormonales, respiratorias y cardiovasculares, especialmente cuando la exposición es prolongada.
En el polvo exterior se midieron concentraciones elevadas, pero dentro de las viviendas los valores aumentaron de forma significativa, lo que confirma que el polvo doméstico actúa como un reservorio de contaminantes.
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Cómo se compara México con otras ciudades del mundo
Al contrastar los resultados con estudios internacionales, los investigadores encontraron que las concentraciones de metales como cromo, níquel, hierro y manganeso en interiores mexicanos superan a las registradas en ciudades como Sídney, Australia.
En comparación con Varsovia (Polonia), Hong Kong y ciudades de Japón, México presenta niveles más altos en algunos elementos clave, mientras que en otros es superado. Sin embargo, el balance general coloca al polvo doméstico mexicano entre los más tóxicos a nivel global.
En el caso específico de la Ciudad de México, el polvo interior llega a ser hasta tres veces más contaminante que el de varias ciudades del Reino Unido, según datos de la UNAM.
Por qué el polvo en México es más tóxico
Los especialistas explican que esta situación responde a una combinación de factores ambientales, geográficos y domésticos:
- Origen geológico: Ciudades como Morelia se ubican en zonas volcánicas ricas en hierro y manganeso, lo que favorece la presencia natural de estos elementos.
- Materiales del hogar: Barnices, pinturas, plásticos y recubrimientos pueden liberar metales como cadmio, arsénico y antimonio al degradarse.
- Acumulación en espacios cerrados: A diferencia del exterior, el polvo dentro de casa se renueva menos y se concentra con el tiempo.
- Tráfico y actividad urbana: Las partículas del exterior ingresan a los hogares y se combinan con contaminantes internos.
Por qué el polvo doméstico representa un riesgo
El problema no es solo la presencia de estos metales, sino la forma en que las personas se exponen a ellos. El polvo puede:
- inhalarse fácilmente
- depositarse en alimentos y superficies
- entrar al organismo por contacto con manos y boca, especialmente en niños
La exposición crónica, incluso a dosis bajas, puede tener efectos acumulativos en el organismo.
Cómo reducir la exposición al polvo contaminado en casa
Los investigadores de la UNAM destacan que la limpieza adecuada es una herramienta clave de prevención. Algunas recomendaciones prácticas incluyen:
- Limpiar superficies con trapos ligeramente húmedos, en lugar de plumeros o escobas secas.
- Aspirar con regularidad alfombras, sillones, colchones y tapetes, que concentran polvo.
- Preferir aspiradoras con filtros HEPA, capaces de retener partículas finas.
- Lavar cortinas, cobijas decorativas y tapetes con mayor frecuencia.
- Mantener paredes y pintura en buen estado para evitar desprendimiento de partículas.
- Ventilar adecuadamente los espacios sin levantar polvo acumulado.
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Un riesgo cotidiano poco visible
El estudio pone sobre la mesa un problema poco discutido: la contaminación no siempre está en la calle, también puede encontrarse dentro de casa. El polvo doméstico, invisible en muchos casos, puede concentrar sustancias potencialmente dañinas que pasan desapercibidas en la vida diaria.
Más allá de generar alarma, los especialistas subrayan la importancia de informar, prevenir y mejorar las prácticas domésticas, mientras se continúa investigando cómo reducir la exposición a contaminantes ambientales en entornos cerrados.


