Debbie Harry habla sobre su vida en Nueva York, y dice por qué el aislamiento no protegerá a nadie.

Debby Harry nació el 1 de julio de 1945 en Miami, Florida, lugar en el que dio sus primeros pasos como cantante antes de mudarse a Nueva York en la década de los 60.

Se unió a la banda The Stilettos, donde conoció al guitarrista Chris Stein, quien se hizo su novio. En 1974, Harry y Stein formaron Blondie. Tiempo antes de terminar su relación como pareja, disolvieron la banda, en 1982.

A finales de los 90, Blondie volvió a reunirse para hacer una gira por Europa. El grupo ingresó al Salón de la Fama del Rock and Roll en 2006. Debbie aún vive en Nueva York.

Blondie, es una banda de rock conocida por éxitos como “Call Me”, “Heart Of Glass” y “The Tide is High”. La cantante, que ha vendido más de 40 millones de discos en todo el mundo a lo largo de casi cinco décadas, sigue trabajando y no piensa parar.

Durante mucho tiempo, Deborah Ann (“Debbie”) Harry, hoy de 71 años, fue considerada una mujer explosiva y la reina sin corona de la vida nocturna de Nueva York.

En mayo de 2017 ella y su banda lanzaron Pollinator, su nuevo álbum.

Blondie es sinónimo de Nueva York, de clubes nocturnos como Studio 54, del mundo del arte y la moda audaz. ¿Alguna vez dejarías esta ciudad?

No, nunca. Esta ciudad es mi hogar.

Nueva York era algo sórdida en las décadas de los 70 y los 80, pero eso fue bueno para las artes, ¿no es así?

Sí, eso parecía. Muchos artistas podían hacer arte y vivir allí sin que les costara tanto. Pero ahora que se ha convertido en un lugar tan refinado, se ha vuelto difícil. Creo que ése es el motivo por el que muchos artistas se fueron a Berlín años atrás. Pero incluso Berlín está cambiando.

¿Extrañas a personajes neoyorquinos como Andy Warhol, Truman Capote y William Burroughs?

Sí, es muy triste que ya no estén. Eran una influencia increíble; aunque hoy también tenemos algunos artistas bastante interesantes.

¿Aún andas tanto de fiesta como das a entender en tu último tema, “Fun”?

La verdad es que sí [dice, riendo]. Creo que salgo bastante. Tengo muchos amigos que son DJs o que tienen bares y clubes. Y me encanta bailar.

En Europa están ganando popularidad los partidos de derecha. Nadie hubiera imaginado este fenómeno a comienzos del 2000. Y sucede lo mismo en Inglaterra con el Brexit.

¡Es el resultado de la globalización! Se trata de las últimas personas que sienten temor por lo que puede llegar a suceder; de quienes creen en la vieja teoría de que el aislamiento puede protegernos. Pero no protegerá a nadie, porque la globalización ya ha sucedido y tenemos que vivir con eso. No hay que retroceder en el tiempo y resistirse a ella, sino sostenerla y hacer que funcione.

¿Crees que Trump realmente pueda concretar su plan de construir un muro en la frontera con México?

Angela Merkel dio en el clavo cuando dijo: “Nosotros teníamos un muro y no funcionó”. Sin duda, creo que ella tiene toda la razón.

Usas la moda como una declaración sociopolítica. En febrero te homenajearon en la entrega de premios Elle Style Awards en Londres. ¿Cómo te sientes al respecto?

Me entregaron el premio Style Icon Award. Me sentí muy halagada, pero me pregunto si realmente soy un ícono del estilo. Pienso que surgí en un momento (afortunadamente para mí) en el que los estilos estaban cambiando; yo era aventurera y me encantaba experimentar con la moda. Tenía el control porque no había personas a mi alrededor que me dijeran cómo debía vestirme.

¿Te asusta pensar en envejecer?

Ya es demasiado tarde para pensar en eso. Hay otras cosas que son mucho más aterradoras.

¿Has considerado retirarte?

No tengo que dedicarme a esto por dinero, pero es lo que hago. Y todavía no he muerto [añade, riendo].