En el imaginario colectivo, el cáncer suele verse como una combinación de mala suerte y genética. Sin embargo, un estudio global recién publicado en Nature Medicine acaba de cambiar el enfoque: se estima que 7.1 millones de los 18.7 millones de nuevos casos de cáncer en 2022 —el 37.8% a nivel mundial— están vinculados a 30 factores de riesgo que sí podemos modificar.
En otras palabras: hasta 4 de cada 10 diagnósticos podrían evitarse con decisiones personales mejor informadas y políticas públicas firmes.
Los factores de riesgo modificables: el mapa del cáncer prevenible
El equipo de la IARC analizó 36 tipos de cáncer en 185 países, considerando conductas, infecciones, características metabólicas, exposiciones ambientales y ocupacionales. Con esa base, estimaron qué proporción de casos se atribuye a cada factor y cómo cambia entre hombres y mujeres.
- En hombres, el 45.4% de los nuevos casos se relacionó con factores de riesgo modificables.
- En mujeres, la cifra fue de 29.7%.
Los investigadores agruparon los riesgos en cuatro grandes categorías:
- Conductuales: tabaquismo, alcohol, dieta poco saludable, inactividad física.
- Infecciosos: nueve agentes, entre ellos VPH y virus de hepatitis B y C.
- Metabólicos y fisiológicos: alto índice de masa corporal (IMC).
- Ambientales y laborales: contaminación del aire, radiación ultravioleta, exposición ocupacional a sustancias carcinógenas.
El mensaje de fondo es contundente: si reducimos estas exposiciones, la carga mundial de cáncer puede disminuir de manera significativa.
Tabaco, infecciones y alcohol: los “tres grandes” del cáncer prevenible
A nivel global, tres factores concentran buena parte del cáncer prevenible:
- Tabaquismo
Sigue siendo el principal impulsor del cáncer prevenible. Se asocia con al menos 15% de todos los nuevos casos de cáncer, incluidos pulmón, boca, laringe, esófago, vejiga y páncreas. Dejar de fumar o no empezar es, hoy por hoy, la acción individual más poderosa contra el cáncer.
- Infecciones
Por primera vez en este tipo de análisis se incluyeron nueve agentes infecciosos cancerígenos (como VPH, hepatitis B y C, Helicobacter pylori, virus de Epstein–Barr), responsables de alrededor de 10% de los casos globales. Destacan el cáncer de cuello uterino, de hígado y de estómago, muy presentes en países de ingresos medios.
- Alcohol
El consumo de alcohol se asoció con aproximadamente 3% de los casos de cáncer a nivel mundial, incluidos tumores de hígado, colon, esófago, cavidad oral y mama. La evidencia indica que no existe un nivel “totalmente seguro” de consumo para el riesgo oncológico.
En hombres, el tabaco domina claramente el panorama, seguido por alcohol, dieta, exceso de peso y exposición ocupacional. En mujeres, las infecciones (especialmente VPH), el IMC elevado, la inactividad física y el alcohol figuran como protagonistas.
VPH y América Latina: una oportunidad que no podemos seguir perdiendo
Los datos de la IARC y las proyecciones de la OMS muestran un contraste notable entre regiones. Países como Australia están en camino de eliminar el cáncer de cuello uterino como problema de salud pública gracias a las altas coberturas de vacunación contra el VPH y programas organizados de tamizaje.
En cambio, en América Latina —incluido México— la mortalidad por cáncer cervicouterino sigue siendo elevada, sobre todo en zonas rurales y de menor acceso a servicios de salud. Entre las barreras destacan:
- Cobertura incompleta de vacunación VPH en niñas y niños.
- Desconfianza y mitos, por ejemplo, la idea equivocada de que la vacuna “promueve” la actividad sexual temprana, cuando los estudios muestran que su efecto principal es la prevención de infecciones que causan cáncer.
- Falta de tamizaje regular (Papanicolaou o pruebas de VPH) y de seguimiento adecuado de las lesiones precancerosas.
Para nuestra región, la ciencia lo plantea como una deuda pendiente y una oportunidad enorme: aumentar la vacunación VPH y fortalecer los programas de detección puede salvar decenas de miles de vidas en las próximas décadas.
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Obesidad, contaminación y lactancia: los “nuevos” protagonistas
Más allá del tabaco y la infección, el estudio confirma una tendencia clara: la transición nutricional y ambiental también se refleja en el cáncer.
- Alto IMC y obesidad
El exceso de peso se relaciona con mayor riesgo de cáncer de mama posmenopáusico, colon, endometrio, riñón, hígado y otros, impulsado por dietas ricas en ultraprocesados, bebidas azucaradas y vida sedentaria.
- Contaminación del aire
La exposición a partículas finas y otros contaminantes está reconocida como causa de cáncer de pulmón y se vincula también con otros tumores. En ciudades grandes, como la Ciudad de México, esta realidad convierte la calidad del aire en un tema de prevención oncológica, no solo respiratoria.
- Subóptima lactancia materna
El análisis también considera la falta de lactancia como factor de riesgo: amamantar reduce el riesgo de algunos cánceres de mama y ovario. Promover y proteger la lactancia es, al mismo tiempo, una estrategia de salud infantil y de prevención de cáncer en la madre.
¿Qué puedes hacer hoy? Prevención en clave personal
Lejos de culpabilizar, los autores y la OMS insisten en que estos datos deben servir como hoja de ruta para políticas públicas y decisiones individuales más inteligentes. Algunas acciones respaldadas por la evidencia:
- Vacunación al día
- Completar esquemas contra VPH en niñas y niños, y contra hepatitis B desde la infancia.
- Tabaco y alcohol bajo control
- No fumar o dejar de fumar reduce el riesgo de múltiples tipos de cáncer y otras enfermedades crónicas.
- Limitar o evitar el consumo de alcohol disminuye el riesgo de cáncer de hígado, mama, colon y otros.
- Peso saludable y movimiento
- Cuidar el peso con una alimentación rica en frutas, verduras, granos enteros y menor consumo de ultraprocesados.
- Mantenerse físicamente activo la mayoría de los días de la semana.
- Ambiente más limpio y protección solar
- Apoyar políticas para mejorar la calidad del aire y reducir la exposición a humo de tabaco y contaminantes.
- Usar protección solar, evitar quemaduras y moderar la exposición a radiación UV para prevenir cáncer de piel.
La conclusión de este trabajo global es tan simple como poderosa: el cáncer no es únicamente cuestión de destino. Una parte importante de los casos está ligada a decisiones y contextos que sí pueden cambiar, si actuamos a tiempo desde los hogares, las escuelas, los consultorios y los gobiernos.
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- Cáncer prevenible: el 40% de los casos está ligado a hábitos y exposiciones que sí podemos cambiar.
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