El vértigo es una de las causas más comunes de mareos recurrentes y se caracteriza por la sensación de que todo gira, incluso cuando el cuerpo está en reposo.
A diferencia del mareo general, el vértigo suele ser más intenso y puede ir acompañado de náuseas, sudoración o dificultad para mantener el equilibrio.
Causas frecuentes
Una de las causas más frecuentes es el vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB), que ocurre al mover la cabeza y se debe al desplazamiento de pequeños cristales en el oído interno.
- También puede originarse por infecciones del oído, como la laberintitis o la neuritis vestibular, generalmente asociadas a virus.
Otras posibles causas incluyen la enfermedad de Ménière, que provoca vértigo junto con zumbido y pérdida auditiva, así como migrañas, traumatismos en la cabeza o problemas de circulación. En casos menos comunes, puede estar relacionado con alteraciones neurológicas.
Identificación y diagnóstico
El vértigo puede identificarse cuando los mareos aparecen al girar la cabeza, levantarse de la cama o cambiar de posición. La sensación suele durar segundos o minutos, pero puede repetirse varias veces al día, afectando las actividades cotidianas.
Para el diagnóstico, el médico realiza una evaluación clínica y pruebas físicas que observan los movimientos oculares y el equilibrio.
En algunos casos se solicitan estudios adicionales como audiometrías, pruebas vestibulares o estudios de imagen para descartar otras causas.
Control y tratamiento
En muchos casos, el vértigo sí puede tratarse y controlarse. Existen maniobras específicas, como la maniobra de Epley, que ayudan a recolocar los cristales del oído interno. También pueden indicarse medicamentos, terapia vestibular y cambios en el estilo de vida.
Si los mareos son persistentes, intensos o se acompañan de otros síntomas como debilidad, dificultad para hablar o visión borrosa, es fundamental acudir a un profesional de la salud.


