Los romanos tuvieron que ver en esto.
En el antiguo calendario romano era el décimo mes, y su nombre proviene de la palabra Latín “decem”, que significa diez.
En el año 46 A. C., el estadista Julio César le añadió dos días, y así pasó de tener 29 a 31, al tiempo que se convirtió en el decimosegundo mes de acuerdo al calendario Gregoriano, el cual es usado en casi todo el mundo hoy día.