Transportar aire desde la Tierra cuesta miles de dólares por kilogramo, una logística insostenible para misiones largas. La solución estaba bajo los pies de los astronautas: el regolito, un polvo fino rico en minerales de silicato que contiene casi un 50% de oxígeno atrapado en sus enlaces químicos.
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Cómo se saca oxígeno del polvo lunar
El regolito lunar está formado por polvo y fragmentos de roca donde el oxígeno representa alrededor de 40–45% de la masa, pero está químicamente atrapado en minerales de silicato, así que no es respirable tal cual. El proyecto CaRD (Carbothermal Reduction Demonstration) emplea un proceso llamado reducción carbotérmica, en el que se calienta el regolito a temperaturas muy altas en presencia de carbono para romper esos enlaces y liberar oxígeno.
Para el experimento, la energía no vino de resistencias eléctricas, sino de luz solar concentrada: grandes espejos dirigen la radiación del Sol hacia un reactor, elevando la temperatura del “suelo lunar” simulado hasta el punto en que se inicia la reacción química. En las pruebas integradas con el prototipo se detectó la producción de monóxido de carbono y otros gases, que luego pueden procesarse para obtener oxígeno gaseoso utilizable.
Qué es el proyecto CaRD y por qué importa
CaRD integra un reactor de producción de oxígeno por reducción carbotérmica, un concentrador solar con espejos de precisión y sistemas de análisis de gases, y su objetivo es elevar el nivel de madurez tecnológica de esta técnica para una futura demostración en la superficie lunar. En febrero de 2026, el equipo completó pruebas de prototipo en las que el sistema funcionó de forma conjunta y demostró que el concepto es viable con energía solar como única fuente de calor.
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Si se escala y se perfecciona, este tipo de tecnología permitiría a una base lunar producir oxígeno para respirar, agua y combustible a partir de recursos locales, reduciendo drásticamente la masa que habría que lanzar desde la Tierra. Dado que cada kilogramo enviado al espacio cuesta miles de dólares, la producción in situ de recursos puede cambiar por completo la economía de las misiones Artemis y de cualquier presencia humana sostenible en la Luna.
Más allá de la Luna: hacia Marte y otros mundos
La lógica detrás de CaRD forma parte del concepto de utilización de recursos in situ (ISRU): usar polvo, rocas y gases del propio lugar en vez de depender de cargamentos desde la Tierra. Aunque CaRD está pensado para el regolito lunar, principios similares podrían aplicarse en Marte, combinando procesos químicos con luz solar para convertir materiales locales (por ejemplo, dióxido de carbono atmosférico) en oxígeno y combustibles como metano.
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En resumen, este experimento no significa que ya tengamos “plantas de oxígeno” operando en la Luna, pero sí que una de las rutas más prometedoras —extraer oxígeno directamente del regolito usando solo luz solar y un poco de química inteligente— acaba de superar una prueba clave.