Cuando tengas dudas sobre qué grasa usar ¡elige aceite de oliva! Aquí te decimos porqué.
Cuando tengas la opción de comer mantequilla (llena de grasas saturadas que obstruyen las arterias), margarinas (infinidad están llenas de grasas trans tóxicas bajo la forma de aceite parcialmente hidrogenado) o aceite de oliva, figura prominente en la dieta mediterránea ¡elije aceite de oliva!
Es un poderoso antioxidante que ayuda a reducir la inflamación en cualquier parte del organismo, incluso en el cerebro. Su poder contra la inflamación es tan fuerte, de hecho, que los expertos lo comparan con la aspirina.
El aceite de oliva protege las membranas de las neuronas y puede ayudar a prevenir la demencia asociada con la edad. Además, es bueno para el colesterol (lo que, a la vez, lo hace bueno para tu cerebro). Un estudio arrojó que cuando 28 hombres y mujeres agregaron dos cucharadas diarias de aceite de oliva a tu dieta, vieron que se reducía un 16 por ciento el colesterol ‘malo’ (LDL).
Cuando desees un sabor más suave o un aceite que sobreviva al calor mejor que el de oliva, elige el aceite de canola; es una opción mucho más saludable que el aceite de maíz, el de cártamo o el de girasol, que deberías evitar en su conjunto porque pueden producir inflamación.
Tips para incorporarlo a tu dieta
- Rocíalo sobre sándwiches y úsalo en lugar de mantequilla para saborizar las verduras (incluso las papas)
- En lugar de untar grasas saturadas sobre el pan, humedécelo con este aceite
- Guarda el aceite en una botella con atomizador, lo que te permitirá rociar en lugar de verter. Por ejemplo, tuesta unas rebanadas de pan integral en el horno y rocía con aceite cada rebanada. Cuando estén crujientes agrégales pasta de aceitunas (tapenada), pasta de albahaca y ajo (pesto), tomates cortados o lo que se te antoje
- Usa el aceite de oliva extravirgen light en lugar de mantequilla o margarina en pasteles, galletas y panes. El sabor cambiará, pero eliminarás una gran cantidad de grasas saturadas.
Usa la siguiente tabla de conversiones:
- 1 cucharadita – ¾ de cucharadita
- 1 cucharada – 2 ¼ cucharaditas
- ¼ taza – 3 cucharadas
- 1/3 taza – ¼ taza
- ½ taza – ¼ taza + 2 cucharadas
- 1 taza – ¾ taza
Utiliza el aceite de oliva ‘crudo’, pues así es como preserva sus nutrientes. Ese aceite se quema con mayor facilidad que otros, así que no querrás arruinar las propiedades saludables de los aceites al calentarlos demasiado.