En las últimas semanas, el vórtice polar volvió a colocarse en el centro de la conversación climática tras provocar una ola de frío extremo en Estados Unidos que afectó a millones de personas. Nevadas históricas, temperaturas bajo cero, lluvias heladas y apagones masivos no son eventos aislados, sino el resultado de un sistema atmosférico que se desestabiliza con mayor frecuencia.
Aunque durante años se percibió como un fenómeno lejano, el vórtice polar ya no es exclusivo del Ártico. Sus efectos alcanzan cada vez más regiones del hemisferio norte, incluido México, donde puede intensificar frentes fríos y generar descensos de temperatura poco habituales.
¿Qué es el vórtice polar y dónde se forma?
El vórtice polar es una enorme masa de aire extremadamente frío y de baja presión que gira alrededor del Polo Norte en las capas altas de la atmósfera, principalmente en la estratósfera, a entre 10 y 50 kilómetros de altura.
Durante un invierno estable, este sistema permanece compacto y actúa como una especie de barrera natural que mantiene el aire gélido confinado en las regiones polares. De esta forma, las latitudes medias experimentan inviernos más moderados.
¿Qué ocurre cuando el vórtice polar se debilita?
El problema aparece cuando el vórtice polar pierde estabilidad. Ondas atmosféricas que se originan en capas más bajas logran debilitar su estructura y estirarlo, rompiendo su forma circular.
Cuando esto sucede, el aire ártico encuentra una “ruta” hacia el sur. El resultado son descensos bruscos de temperatura, tormentas de nieve, lluvias congelantes y vientos intensos en regiones que no están preparadas para enfrentar frío extremo.
Aunque estos eventos pueden durar solo días o semanas, su impacto es significativo: afectan el transporte, la infraestructura eléctrica, la agricultura y la vida cotidiana.
El papel del cambio climático en el vórtice polar
La ciencia climática apunta a un factor clave: el Ártico se está calentando más rápido que el resto del planeta, un proceso conocido como amplificación ártica. La pérdida de hielo marino y el aumento de temperaturas reducen los contrastes térmicos que ayudan a mantener estable al vórtice polar.
Algunos investigadores sostienen que este desequilibrio favorece que el vórtice se debilite con mayor frecuencia, provocando inviernos más extremos y erráticos. Otros especialistas subrayan que la variabilidad natural sigue influyendo, pero coinciden en que el sistema climático se ha vuelto más impredecible.
¿Cómo puede afectar el vórtice polar a México?
México no enfrenta temperaturas tan extremas como Canadá o el norte de Estados Unidos, pero sí resiente los efectos indirectos del vórtice polar. Cuando el aire ártico avanza hacia el sur, puede reforzar frentes fríos, intensificar vientos y provocar heladas en regiones donde no son comunes.
Especialistas señalan que estos episodios pueden durar entre 10 y 30 días, periodo en el que se registran descensos térmicos, lluvias atípicas y alteraciones en los patrones normales del clima.
Estados del país más expuestos
Las regiones con mayor probabilidad de resentir estos efectos incluyen:
- Baja California, por la entrada directa de aire frío
- Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, con heladas y fuertes vientos
- Veracruz y el Golfo de México, donde el contraste térmico puede intensificar lluvias
- Istmo de Tehuantepec y Península de Yucatán, con cambios inusuales en temperatura y precipitación
Un invierno distinto al que conocíamos
Más allá de un evento aislado, el vórtice polar refleja una tendencia clara: los extremos climáticos ya no son raros. Olas de frío intenso pueden coexistir con récords de calor en otras regiones del planeta, evidenciando un sistema climático en desequilibrio.
Entender cómo funciona el vórtice polar ayuda a explicar por qué los inviernos actuales se sienten más severos e impredecibles. En un planeta que se calienta, estos contrastes extremos podrían formar parte del nuevo normal, planteando un reto para la preparación, la infraestructura y la adaptación climática.