¿Te ha pasado que intentas enfocarte en una tarea, pero tu mente divaga sin control? La falta de concentración es un problema común, especialmente en un mundo lleno de distracciones. Según el Dr. Howard E. LeWine, editor médico jefe de Harvard Health Publishing, la disminución de la concentración es parte normal del envejecimiento, pero también puede ser un signo de problemas más serios.
[Puedes leer: ¿Qué es la sobreestimulación sensorial y cómo manejarla?]
La concentración mental es parte de la función ejecutiva, un conjunto de habilidades que se procesan en todo el cerebro, especialmente en la corteza prefrontal. Lydia Cho, psicóloga clínica y neuropsicóloga del Hospital McLean, explica que “la función ejecutiva ayuda a planificar, tomar decisiones y, quizás lo más importante, a prestar atención”. Sin embargo, factores como el estrés, la ansiedad, la depresión o incluso condiciones médicas como la hipertensión o la diabetes pueden afectar nuestra capacidad de concentración.
[Quizás te interese leer: Cómo detener los pensamientos rápidos]
Si notas cambios repentinos en tu capacidad de concentración, es importante consultar a un médico. Podría ser un signo de trastornos como el TDAH, que, aunque comúnmente diagnosticado en niños, está siendo identificado cada vez más en adultos, según un estudio de los CDC de 2024.
La concentración no es solo un hábito, es una habilidad que se puede entrenar. Con técnicas simples y cambios en tu rutina, puedes mejorar tu enfoque y mantener tu mente activa. No dejes que la falta de concentración afecte tu productividad y bienestar.