Si has notado que después de comer te sientes más hinchado que antes, o que ciertos alimentos que antes no te afectaban ahora te causan malestar, no estás solo y no es tu imaginación. La hinchazón abdominal es una queja común que parece agravarse con el paso de los años.
Según el Dr. Kyle Staller, gastroenterólogo del Hospital General de Massachusetts, afiliado a Harvard, hay una razón biológica clara detrás de este fenómeno. A continuación, desglosamos por qué sucede, qué alimentos pueden ser los culpables y qué estrategias prácticas puedes adoptar para sentirte mejor.
La causa principal: Tu digestión se vuelve más lenta
La razón fundamental por la que te hinchas más con la edad es simple: el proceso digestivo se ralentiza. Así como otras funciones corporales, el tránsito de los alimentos a través del tracto gastrointestinal se vuelve menos eficiente con los años.
“Cuanto más tiempo permanece la comida en el tracto digestivo, más probable es que se produzcan y acumulen gases, lo que provoca hinchazón”, explica el Dr. Staller. El cuerpo tiene mecanismos para manejar cantidades normales de gas, pero cuando la producción aumenta debido a esta lentitud, el abdomen se expande (distensión) y genera esa sensación de presión y plenitud (hinchazón).
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Alimentos problemáticos: ¿Has oído hablar de los FODMAP?
Si la hinchazón es recurrente, la causa casi siempre está en la dieta. El problema no es necesariamente que estés comiendo “mal”, sino cómo tu cuerpo reacciona a ciertos componentes. Aquí es donde entra en juego un grupo de azúcares fermentables conocidos como FODMAP.
Estos azúcares son difíciles de digerir para muchas personas, lo que provoca que las bacterias intestinales los fermenten, generando un exceso de gas. Algunos de los alimentos más comunes ricos en FODMAP son:
- Trigo y centeno.
- Cebolla, ajo, espárragos y alcachofas.
- Legumbres (frijoles, lentejas, garbanzos).
- Lácteos (por su contenido de lactosa).
- Frutas como la manzana y la miel (por la fructosa).
- Nueces como pistachos y anacardos.
- Productos con edulcorantes artificiales (como sorbitol o manitol).
El plan de acción: Estrategias prácticas para reducir la hinchazón
Afortunadamente, no tienes que resignarte a vivir con la hinchazón. Aquí tienes un plan de acción recomendado por los expertos:
- Identifica tus detonantes: El Dr. Staller sugiere empezar por eliminar los productos lácteos durante un tiempo, ya que la intolerancia a la lactosa es una causa muy común. Si eso no funciona, el siguiente paso es reducir los alimentos FODMAP que consumes con más frecuencia. Lo ideal es hacerlo con la guía de un dietista.
- Come con calma: Comer demasiado rápido, en exceso o hablar mucho mientras comes hace que tragues más aire. Practica una alimentación más consciente, con comidas más pequeñas y masticando bien los alimentos.
- Controla el estreñimiento: La acumulación de heces en el colon es una causa principal de hinchazón. Asegúrate de consumir suficiente fibra y agua. Si es necesario, un laxante ocasional puede ayudar.
- Reduce las bebidas carbonatadas: El gas de los refrescos y el agua mineral se traduce directamente en hinchazón.
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¿Cuándo deberías preocuparte por la hinchazón?
Una hinchazón ocasional no es motivo de alarma. Sin embargo, debes consultar a tu médico si el problema se vuelve persistente o se agrava, especialmente si viene acompañado de estas señales de alerta:
- Heces con sangre o de color negro.
- Pérdida de peso involuntaria.
- Diarrea persistente o severa.
- Dolor abdominal intenso.
Estos síntomas podrían indicar una condición subyacente más seria, como el síndrome del intestino irritable (SII), enfermedad inflamatoria intestinal (EII), enfermedad celíaca o, en casos muy raros, algún tipo de cáncer.
Conclusión: no es resignación, es adaptación
Entender por qué te hinchas más con la edad es el primer paso para tomar el control. Si bien es cierto que tu sistema digestivo cambia, no tienes por qué aceptar el malestar como una parte inevitable del envejecimiento. Al identificar los alimentos que te afectan y adoptar hábitos más saludables, puedes adaptar tu dieta a las nuevas necesidades de tu cuerpo y reducir significativamente la hinchazón, mejorando tu calidad de vida.