El buen humor alivia la tensión, hace aceptable tanto lo profundo como lo patético, y nos conecta a unos con otros.
Si disfrutas el lado más ligero de la existencia, vivirás una vida más prolongada, informan los investigadores.
Al reemplazar las alborotadas hormonas del estrés (cortisol) con las sustancias químicas cerebrales que te hacen sentir bien (serotonina y dopamina), la risa puede reducir el riesgo de un ataque cardiaco hasta en un 40 por ciento, y ayudar al organismo a procesar mejor el azúcar en sangre.
Lo mejor de todo es que un buen chiste tiene el poder de unir a la gente como si fuera una especie de pegamento social superadherente, pues nos reímos más en compañía que a solas. ¡La risa y las carcajadas son contagiosas!
Tu sentido del humor es tan singular como tus huellas digitales o la cantidad de mayonesa que prefieres en tu sándwich.
Hacer alarde de tu sentido del humor, y sobre todo ejercitarlo, enriquece al mundo. Piensa en el humor como un músculo que hay que ejercitar a diario.