En un mundo donde las mascotas son consideradas parte de la familia, la UNAM ha encendido las alertas sobre una patología silenciosa pero devastadora: el Síndrome del Arca de Noé. Este trastorno se caracteriza por la acumulación excesiva de animales domésticos, superando la capacidad física, económica y emocional de la persona para cuidarlos.
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Se estima que este padecimiento afecta al 1% de la población mundial, presentándose con mayor frecuencia en adultos mayores que enfrentan situaciones de soledad extrema.
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Las causas: El vacío que los animales no pueden llenar
Según expertos de la Facultad de Psicología de la UNAM, como el profesor Hugo Sánchez Castillo, este síndrome no nace de la maldad, sino de una carencia afectiva profunda.
- El Síndrome del nido vacío: La partida de los hijos o la pérdida de la pareja deja un espacio que se intenta llenar con compañía animal.
- Depresión y soledad: Los animales se convierten en la única fuente de afecto, pero la persona pierde la objetividad sobre su bienestar.
Señales de alerta: ¿Cómo identificarlo?
No se trata de tener tres o cuatro perros, sino de un estado de negación patológica. Las señales críticas son:
- Hacinamiento: El espacio vital está saturado; los animales viven en condiciones insalubres.
- Falta de Higiene: Niveles peligrosos de amoníaco por heces y orina que dañan las mucosas de humanos y mascotas.
- Deterioro de la Salud Animal: Presencia de enfermedades no tratadas, desnutrición y, en casos graves, cadáveres de animales dentro del hogar.
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El camino hacia la recuperación
La experta etóloga Claudia Edwards Patiño subraya que el rescate de los animales es solo la mitad de la solución. El acumulador también es una víctima que necesita:
- Terapia Psicológica: Es la herramienta principal para abordar la causa raíz (soledad, depresión o TOC).
- Apoyo Farmacológico: En casos severos, el uso de antidepresivos o ansiolíticos es necesario.
- Red Familiar: El rechazo social solo empeora el aislamiento. La familia debe ser el puente hacia el tratamiento, no el juez.