Tener una mala infancia puede tener factura en la vejez
Las experiencias adversas en la infancia tienen profundas repercusiones en la vejez, sobre todo para quienes sufrieron violencia, e incluyen deficiencias tanto físicas como cognitivas.
Aunque se sabe que una infancia difícil, un trauma o la infelicidad pueden provocar una serie de problemas de salud cuando se es adulto joven o de mediana edad.
Por primera vez, investigadores de la UC San Francisco han relacionado las experiencias adversas tempranas en la vida con consecuencias para la salud a lo largo de toda la vida.
Descubrieron que los adultos mayores de EE.UU. con antecedentes de experiencias estresantes o traumáticas en la infancia tienen más probabilidades de experimentar deficiencias físicas y cognitivas en su vejez.
Las experiencias estresantes en la infancia pueden incluir la exposición a la violencia física o malos tratos, enfermedades graves, estrés económico familiar o separación de los padres.
El estudio, publicado el 2 de agosto de 2023 en la revista Journal of General Internal Medicine, descubrió que quienes habían sufrido violencia en la infancia tenían un 40% más de probabilidad de tener problemas de movilidad y un 80% más de probabilidad de tener dificultades con las actividades cotidianas.
Según un estudio, las personas que han experimentado acontecimientos estresantes en la infancia tienen un 40% más de probabilidad de sufrir discapacidades cognitivas leves más adelante en la vida.
“Observamos la discapacidad autoinformada, así como el deterioro físico y cognitivo medido objetivamente, y aprendimos que las experiencias estresantes de la vida temprana pueden tener ramificaciones hasta la vejez”, dijo la autora principal Alison J. Huang, MD, profesora de UCSF de medicina y director de investigación en Medicina Interna General en UCSF Health.
Casi el 60% de los adultos de Estados Unidos han sufrido una o más experiencias adversas en la infancia, que pueden provocar problemas crónicos de salud física y mental, como enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades autoinmunes y depresión.
Los adultos mayores son los más afectados por la mayoría de las enfermedades. En 2021, California se convirtió en el primer estado en obligar a los seguros comerciales a cubrir la detección de experiencias tempranas estresantes o traumáticas, tanto en niños como en adultos.
Otros ocho estados están considerando o aplicando una legislación similar. Sin embargo, dicho cribado sigue siendo controvertido debido a su poco claro impacto en la salud a largo plazo y a la carga potencial que supone para el sistema sanitario.
Basándose en datos del Proyecto Nacional de Vida Social, Salud y Envejecimiento, una cohorte nacional de adultos mayores de Estados Unidos, el nuevo estudio examinó a casi 3.400 participantes.
Donde un poco más de la mitad eran mujeres, entre 50 y 97 años y vivían en entornos comunitarios.
Se les preguntó a los participantes sobre experiencias infantiles adversas (ACE) y se les sometió a pruebas de equilibrio y marcha, así como de cognición y memoria. También se evaluó su dificultad para realizar actividades de la vida diaria.
El 44%, informó antecedentes de al menos un ACE entre los 6 y los 16 años. Estos incluyeron experimentar violencia (14%), presenciar violencia (16%), estrés financiero (13%), separación de uno de los padres (16%) y mala salud (6%) en la niñez. Uno de cada cinco reportó más de una experiencia infantil adversa.
“Dado lo comunes que eran las ACE entre los participantes, el resultado muestra que las experiencias estresantes de la vida temprana pueden ser marcadores de riesgo de deterioro funcional y discapacidad más adelante en la vida”, dijo la primera autora y estudiante de medicina de la UCSF, Victoria M. Lee.
“Esto plantea implicaciones para la atención geriátrica: el reconocimiento temprano del trauma infantil puede ser útil para identificar a los adultos que podrían beneficiarse de las estrategias de detección o prevención del deterioro funcional asociado con el envejecimiento”.
Información de Infosalus