Dos parejas, un departamento, mucha tensión sexual y problemas personales de los que nadie quiere hablar. ¿Qué puede “malir sal”? “The Invite”, la tercera película dirigida por Olivia Wilde, es una serie de situaciones incómodas despejadas por altas dosis de humor, con un elenco explosivo y un balance de tonalidades casi perfecto.
Remake de la película española “Sentimental”, de 2020, llega a las salas de México como parte de la muestra del Festival de Cine de Sundance, donde participó este año (con fecha comercial tentativa para finales de junio).
Es una comedia dramática que explora las tensiones de dos parejas en un solo departamento.
Una nueva versión
La película inicia cuando una pareja interpretada por Wilde y Seth Rogen recibe la visita de sus vecinos de arriba, interpretados por Penélope Cruz y Edward Norton. El personaje de Rogen no está muy de acuerdo con esto, mientras que su esposa está muy nerviosa y quiere que todo salga perfecto.
En una puesta en escena muy teatral, construida por medio de conversaciones (al mejor estilo de Woody Allen) las incomodidades no se hacen esperar, subiendo y bajando por un mar de emociones encontradas que llevan de la risa a la ansiedad.
Cabe mencionar que la película original (la cual no he visto y, por lo tanto, no puedo hacer comparaciones), dirigida por Cesc Gay y adaptada de su propia obra de teatro, tiene nada menos que cuatro remakes previos: uno italiano (“Vicini Di Casa”, 2022), uno sueco (“Die Nachbarn von oben”, 2023), uno francés (“Et plus si affinités”, 2024) y uno coreano (“Witjip saramdeul”, 2025).
No sé si exista otra película en la historia que tenga un remake anual casi desde que se estrenó. Una locura.
De vuelta a la comedia
Al ver la versión de Wilde queda claro el atractivo de la historia, además de lo barato de su producción, que requiere muy pocos elementos. No tengo ningún punto de referencia, como seguro no lo tendrá buena parte del público mexicano, así que la producción estadounidense se juzga por sí sola (como por lo regular es debido).
Y así, sin conocimiento previo, resalta de forma espectacular, por sus retos narrativos, por la gran dinámica entre personajes y sus magnéticas actuaciones, y por su sólida dirección que logra llevar a buen puerto todos sus complicados elementos.
No es la primera vez que la también actriz se pone al mando de un largometraje. La primera vez que lo hizo fue con “Booksmart” (2019), una comedia inteligente y muy bien lograda, y después con “Don’t Worry Darling” (2022), un esfuerzo bastante decepcionante aunque muy llamativo en lo visual.
Por suerte, “The Invite” se parece mucho más a la primera, sobre todo por su gran cantidad de comedia, que la presencia de Seth Rogen levanta a la estratósfera, gracias a su experimentada entrega y buen “timing”.
Retos bien logrados
Hacer comedia ya de por sí es un reto. Aquí el espacio físico es muy limitado y no se trata de una simple comedia vacía, sino que carga con un profundo drama de parejas detrás. Seguro gran parte del mérito es de la historia original, pero no es menos meritorio el esfuerzo de Wilde, quien toma decisiones arriesgadas y logra balancear los cambios de tonalidad con maestría, todo de forma continua, como si se tratara de una sola larga conversación con la fluidez de Richard Linklater.
Las risas no faltan, pero tampoco esa indeleble sensación de que algo muy malo está a punto de suceder. Basta una palabra, un gesto o una mínima revelación para quizá llevar todo esto hacia las peores consecuencias.
El trabajo de cámara, que tiene que aprovechar un solo departamento, donde se desarrolla casi toda la historia, también es digno de aplauso. Es bello e ingenioso, sin sentirse claustrofóbico. La claustrofobia viene de otros lados. De la ansiedad de Wilde, el sarcasmo de Rogen, la arrogancia de Norton y la carga sexual de Cruz. Esta combinación de personajes es una delicia en pantalla, tan sugerente y pasional como absolutamente impredecible.
Uno cree que ya ha visto esta historia y que sabe hacia donde se dirige, pero está plagada de sorpresas que casi nunca dan un paso en falso.
Diversión para todos
Hay pocas cosas negativas que resaltar, pero quizá el humor no sea para todos. Aunque su personaje tiene más trasfondo dramático de lo normal, Rogen está interpretando al mismo tipo que hace casi en todos lados. Y si no te cae bien, seguro aquí no te convencerá.
Lo inusual del juego narrativo quizá también pueda ser demasiado para algunos, sobre todo quienes no están acostumbrados a películas con largos diálogos. Además, la historia camina por una cuerda floja donde es muy fácil resbalarse y hay momentos demasiado exagerados que no pegan tan fuerte como deberían, tanto en la comedia como el drama. Pero estas son minucias.
“The Invite” no es densa, pero tampoco superficial. El resultado es divertido, absurdo y hasta grotesco en su retrato de las realidades de parejas maduras.
Una película arriesgada que mantiene nuestra atención todo el tiempo y tiene un excelente ritmo. Wilde no perdió la habilidad que demostró en su ópera prima y al parecer todavía tiene mucho que ofrecer.