Por qué tomar jugo de apio
Regula el sueño
El apio tiene un gran cantidad de magnesio, que no solo ayudará a disminuir la presión arterial y la frecuencia cardiaca, también ayudará a dormir mejor, relajándote toda la noche.
Salud ósea
Minerales como calcio, hierro y magnesio favorecen la absorción de nutrientes en el intestino, al igual, de que fortalecen los huesos y articulaciones, disminuyendo el riesgo de osteoporosis.
Incrementa la inmunidad
La vitamina C que contiene estimula el sistema inmune para crear nuevos glóbulos blancos y se combina con sustancias como la apigenina, luteolina y poliacetilenos para fortalecer las defensas contra patógenos.
Antiinflamatorio
Cuenta con luteolina, sustancia cuyas propiedades pueden calmar la inflamación en tejidos y músculos de todo el cuerpo. Asimismo, alivia los dolores de artritis, gota, dolores de cabeza, hemorroides y malestar estomacal.
Desintoxica
Al ser 90% agua y fibra dietética, puede considerarse como un diurético, al tomarlo con cotidianeidad puede ayudar a depurar tu cuerpo y eliminar toxinas, grasas y sales de forma más rápida y natural.
Protege la piel
Ayuda en el tratamiento de varias afecciones de la piel como el acné, rosácea, psoriasis y eczema. Incluso pueden reducir la aparición de arrugas y pecas.
Anticancerígeno
Al poseer los compuestos luteolina y apigenina, a los que se les ha relacionado directamente por sus efectos anticancerígenos, puedes tener seguridad porque reducen los tumores y retrasan la propagación del cáncer de varias partes del cuerpo.
Mejora la circulación
Presenta cantidades moderadas de hierro, mineral básico en la sangre y que da un impulso al sistema circulatorio, pues incrementa la producción de glóbulos rojos. Mejora la función de este órgano, al oxigenar mejor y distribuirla por todas partes del cuerpo.
Salud del corazón
Cuenta con antioxidantes denominados ftalidas, que fortalecen las paredes arteriales y aceleran la reparación del sistema cardiovascular.
Reduce la glucosa de la sangre y la presión arterial, además de fortalecer el corazón.
Fuente: Cocina Delirante