El cáncer no es una enfermedad exclusiva de los seres humanos. Perros y gatos también pueden desarrollar tumores cuando las células anormales comienzan a crecer sin control y desplazan a las sanas. Aunque escuchar la palabra “cáncer” genera miedo, lo cierto es que la detección temprana mejora notablemente el pronóstico y las opciones de tratamiento.
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Factores como la edad, la genética, la exposición a sustancias químicas, el humo del tabaco e incluso la radiación solar pueden influir en la aparición del cáncer en las mascotas. Sin embargo, en muchos casos no existe una causa única que explique por qué una mascota desarrolla la enfermedad y otra no.
¿Cuáles son los tipos de cáncer más comunes en mascotas?
En perros
En los perros, algunos tumores aparecen con mayor frecuencia, especialmente en determinadas razas con predisposición genética. Entre los más comunes se encuentran:
- Cáncer de mama, sobre todo en hembras que no han sido esterilizadas
- Tumores de piel
- Tumores óseos
- Linfomas
La esterilización temprana reduce de forma significativa el riesgo de cáncer mamario. Cuando se realiza antes del primer celo, la probabilidad de que aparezca este tipo de tumor disminuye casi por completo.
En gatos
En los gatos, uno de los cánceres más frecuentes es el linfoma, que afecta al sistema inmunitario. A diferencia de los perros, el cáncer de mama es menos común en felinos, pero cuando se presenta suele ser más agresivo y maligno.
Señales de alerta: síntomas de cáncer en mascotas
Muchos tumores pueden detectarse en etapas tempranas si los tutores están atentos a ciertos cambios. Algunas señales que no deben ignorarse incluyen:
- Aparición de bultos o masas bajo la piel
- Crecimiento rápido de un nódulo existente
- Pérdida de apetito o de peso sin causa aparente
- Cambios de comportamiento (apatía, agresividad, aislamiento)
- Consumo excesivo de agua
- Heridas que no cicatrizan
- Dolor persistente o dificultad para moverse
Acariciar regularmente a tu mascota y observar su conducta diaria puede ayudarte a identificar estas señales a tiempo.
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¿Qué hacer si detectas un bulto sospechoso?
Ante cualquier nódulo o cambio físico, lo más importante es no esperar. Una consulta con el médico veterinario general es suficiente para iniciar el protocolo diagnóstico.
Una de las pruebas más utilizadas es la citología, un estudio sencillo en el que se toman células del tejido sospechoso con una aguja fina para analizarlas en laboratorio. Este procedimiento permite determinar si el tumor es benigno o maligno y definir los siguientes pasos.
En caso de confirmarse un tumor maligno, el tratamiento puede incluir cirugía, quimioterapia u otras terapias especializadas, dependiendo del tipo y la extensión del cáncer.
Prevención y detección temprana: las mejores aliadas
Aunque no todos los tipos de cáncer pueden prevenirse, existen medidas que reducen el riesgo:
- Esterilización a edad temprana, especialmente en hembras
- Evitar la exposición al humo del cigarro
- Proteger a las mascotas del sol excesivo
- Mantener revisiones veterinarias periódicas
- Estar atentos a cambios físicos y de conducta
La vigilancia constante y la atención médica oportuna pueden marcar la diferencia entre un tratamiento exitoso y un diagnóstico tardío.
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Cuidar hoy puede salvarles la vida mañana
El cáncer es una de las principales causas de enfermedad grave en animales de compañía, pero no siempre es una sentencia definitiva. Con información, observación y atención veterinaria a tiempo, muchas mascotas pueden mantener una buena calidad de vida durante años.
Si notas algo fuera de lo normal en tu perro o gato, confía en tu intuición y acude al veterinario. Detectar a tiempo es, muchas veces, el mejor tratamiento.