¿Te ha pasado que, tras apenas unos bocados, sientes que ya no puedes más? Esa sensación de saciedad precoz, acompañada de ardor o de un vientre hinchado, no es algo que debas normalizar. Según el Dr. Enrique Rey, especialista en Aparato Digestivo, estos síntomas suelen ser señales de dispepsia funcional, un trastorno donde el estómago no se mueve correctamente o es demasiado sensible.
La buena noticia es que la ciencia respalda dos aliadas naturales que probablemente ya conoces, pero que juntas son invencibles: la menta y la alcaravea.
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El dúo dinámico de la digestión
Estas dos plantas no solo aromatizan; tienen un respaldo clínico sólido para relajar los músculos del tracto digestivo:
- Menta: Es famosa por su efecto antiespasmódico. Ayuda a que los gases fluyan y reduce esos molestos espasmos que causan dolor.
- Alcaravea: Es la experta en reducir la fermentación intestinal. Si tu problema es que el abdomen se inflama después de comer, la alcaravea ayuda a que la comida pase más rápido y sin generar tanto aire.

Otras plantas que “apapachan” tu estómago
Si buscas un alivio más suave o específico, el botiquín de la naturaleza ofrece más opciones:
- Hinojo y Anís Verde: Ideales para cuando sientes que “tienes aire atrapado”. Ayudan a eliminar los ruidos y la presión.
- Manzanilla: La clásica caricia para la mucosa del estómago, perfecta si además de pesadez sientes ardor.
- Jengibre: Un gran aliado para vaciar el estómago más rápido, aunque úsalo con moderación si tu estómago es muy sensible.
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¿Hinchazón o Distensión? Aprende a diferenciarlas
La Dra. Julyssa Cobián aclara un punto clave:
- Hinchazón: Es lo que tú sientes (presión, tensión interna).
- Distensión: Es lo que se ve (un aumento real del perímetro de tu cintura).
A veces, el abdomen sobresale no por exceso de gas, sino porque nuestro diafragma no se acomoda bien después de comer. En estos casos, practicar respiraciones diafragmáticas y hacer ejercicio regular puede ser tan efectivo como cualquier infusión.


