Empieza en pequeño
Tal vez no puedas triplicar tu red de amigas de la noche a la mañana o transformar la intimidad (ligeramente aburrida) con tu marido en una tarde, pero puedes empezar a hacerlo.
Invita a tus amigas a tomar un café, sorprende a tu esposo con un beso como en los viejos tiempos, púlete un poco más en tu informe de trabajo.
Celebra cada éxito
¿Te inscribiste en esa nueva clase en el gimnasio? Date permiso de sentirte superbién por ello.
¿Lograste llegar al final de la primera clase? Te mereces otra felicitación. Lo mismo es aplicable a cualquier paso que des para mejorar tu vida: en el trabajo, con tu pareja, con los hijos, con las amigas.
Disfrutar de cada uno de los éxitos produce optimismo, emoción y confianza.
Silencia esa vocecita criticona
Todas la escuchamos, pero ¿qué hacer con ella? Escúchala cortésmente, luego déjala ir. Fíjate en las situaciones que hacen aumentar el volumen de “la voz”.
Quizá tengas que motivarte más para salir de casa con ese nuevo vestido llamativo, para reavivar la llama amorosa con tu marido o para asistir a esa entrevista de trabajo.
Si lo que necesitas es motivarte, pues hazlo. Pídeles apoyo a tus amigas o familiares.