Nota actualizada 02 diciembre 2024
La lavanda es un arbusto floral usado desde tiempos inmemoriales para el combate de trastornos nerviosos, estomacales y respiratorios.
Antiguamente se esparcía dentro de las casas para atraer tranquilidad. La gente solía sahumar las flores para atraer paz y conciliar el sueño. Los romanos la usaron en baños relajantes. También era considerada un poderoso aliado —junto al romero— contra el mal de ojo.
La lavanda, planta perteneciente a la familia de la menta, es utilizada con éxito para tratar insomnio, depresión, impaciencia, estrés y ansiedad.
También se utiliza para combatir el dolor de diversos tipos como lumbalgia, migrañas y los causados por artritis reumatoide.
Sus pequeñas flores de color azul-grisáceo o violáceo florecen desde mediados de verano hasta principios de otoño, así que estamos en la temporada en que podrás hallarla en todo su esplendor y elaborar una deliciosa bebida caliente que logrará que tengas un descanso placentero por las noches.
Ingredientes
- Tres puñados de almendras maceradas en agua toda la noche
- Medio litro de agua fresca
- Una cucharada de lavanda seca o fresca
- Endulzante (puedes usar dátiles para brindar esa dulzura)
Preparación
- Cuela las almendras que maceraste toda la noche
- Deposita todo en la licuadora hasta lograr una consistencia homogénea de un color ligeramente azulado por la acción de la lavanda
- Cuela la mezcla y disfruta
Si tomas medicamentos antidepresivos y sedantes se recomienda que preguntes a tu médico si puedes usarla. Ah, un consejo más: Evita los utensilios de aluminio durante la preparación.
Otros usos
- La flor seca en bolsitas pequeñas sirve como antipolillas en el clóset
- Dos puñados de flor seca en un litro de líquido (mitad agua destilada y mitad alcohol de farmacia) es un desinfectante ecológico
- Un puñado de flor seca macerado por 15 días en ¼ de litro de aceite de oliva alivia las picaduras de insectos
Fuente: Ministerio de Salud de Chile, Instituto Nacional de Salud de Perú.