En el corazón de la región guayabera más famosa del país, tuvimos la oportunidad de entrevistar a los fundadores de un proyecto que está transformando la tradición en un éxito internacional. Alejandro Rico y Airam Perea nos compartieron cómo convirtieron la extraordinaria guayaba de Calvillo en Sole e Amore, una marca gourmet que hoy conquista paladares en México y Estados Unidos.
A continuación, exploramos los secretos detrás de este frasco que combina ciencia, pasión y un impacto social profundo.
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El secreto de la tierra: ¿Por qué esta guayaba es diferente?
Calvillo es reconocido por cultivar guayabas de gran tamaño, dulzura intensa y aroma potente gracias a sus suelos de tepetate y arcilla volcánica. Durante nuestra charla, surgió la duda clave: ¿cómo logran que esas características se mantengan intactas después de la cocción?
Alejandro nos explicó que, aunque sus árboles provienen de la cruza de variedades de Calvillo, su huerto principal se ubica en una zona que replica estas condiciones geológicas. A diferencia de otras mermeladas que usan fruta de “segunda” para bajar costos, en Sole e Amore solo entra fruta completamente fresca.
Al no comercializar para el menudeo, la guayaba va directo a la fábrica, evitando que el sabor original se pierda en el proceso.
Innovación en el paladar: Notas de menta y lavanda
Sus recetas rompen con lo tradicional al sumar toques botánicos para acompañar desde un queso brie hasta un jamón serrano. ¿Cómo encuentran el equilibrio para que estas hierbas no opaquen a la guayaba rosácea?
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La inspiración nació de una tendencia de internet, pero llevarla a una producción artesanal a gran escala fue un reto gastronómico que hoy consideran digno de patente. Mientras otros usan saborizantes artificiales, ellos emplean extractos naturales de hierbas finas en cantidades precisas.
Esto permite que el sabor sutil de la menta o la lavanda brinde una distinción elegante sin silenciar la esencia del fruto.
Un “Súper Alimento”: El doble de hierro y alta proteína
La variedad que utilizan no solo destaca por su sabor, sino por un perfil nutricional superior. ¿Qué peso tiene esto al competir en mercados tan exigentes?
Más allá del lujo, la marca apuesta por la densidad nutricional. Esta variedad registra 1.32 mg de hierro por cada 100 g (frente a los 0.74 mg de otras variedades) y posee el índice de proteínas por calorías más alto en frutas frescas, con 7.5 g por cada 200 calorías. Con 4 veces más vitamina C que una naranja, se posiciona como una opción que empodera la salud del consumidor.
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Compromiso con causa: Más que una mermelada
Cada frasco guarda también un impacto social que la pareja considera fundamental. El etiquetado es realizado por adultos mayores y personas con discapacidad, integrando a comunidades vulnerables en una cadena de valor que ya ha sido reconocida por Forbes USA en su lista de Top Entrepreneurs 2025.