El entrenamiento de fuerza ha sido tradicionalmente asociado con beneficios físicos como el aumento de masa muscular, la mejora de la postura y la prevención de lesiones. Sin embargo, un estudio reciente realizado en España ha descubierto que sus beneficios van mucho más allá: también puede proteger el cerebro y mejorar la función cognitiva en adultos mayores.
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El estudio AGUEDA: Fuerza muscular y salud cerebral
Investigadores de la Universidad de Granada y el Hospital Universitario Virgen de las Nieves, en colaboración con expertos internacionales, llevaron a cabo el estudio AGUEDA (Active Gains in brain Using Exercise During Aging). Este ensayo, publicado en la revista Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, incluyó a 90 adultos mayores cognitivamente sanos, con una edad promedio de 65 años.
Los resultados mostraron que la fuerza muscular, especialmente la fuerza de agarre manual, está relacionada con un mayor volumen de materia gris en áreas corticales y subcorticales del cerebro. Además, se observó una mejora significativa en la memoria de trabajo espacial y la flexibilidad cognitiva, dos aspectos clave de la función ejecutiva.
¿Por qué la fuerza muscular protege el cerebro?
Según Andrea Coca-Pulido, autora principal del estudio, la fuerza muscular actúa como un marcador emergente de la salud cerebral. “Una mayor fuerza muscular durante el envejecimiento podría tener un impacto protector en el cerebro”, explica. La fuerza de agarre manual, en particular, es un indicador rápido, económico y reproducible que puede predecir el volumen de materia gris en diferentes regiones cerebrales.
El profesor José Mora González, del Departamento de Educación Física y Deportiva de la UGR, añade que estos hallazgos respaldan la importancia de incluir el entrenamiento de fuerza en futuras intervenciones de ejercicio para contrarrestar el deterioro cognitivo relacionado con la edad.
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Cómo empezar a entrenar fuerza después de los 50
Si tienes más de 50 años y quieres aprovechar estos beneficios, aquí tienes algunos consejos para comenzar:
- Consulta a un profesional: Antes de iniciar cualquier programa de entrenamiento, es fundamental consultar con un médico o un entrenador certificado.
- Empieza con ejercicios básicos: Incorpora ejercicios como sentadillas, flexiones y levantamiento de pesas ligeras.
- Mantén la constancia: Realiza entrenamientos de fuerza al menos dos o tres veces por semana.
- Combina con ejercicio cardiovascular: Complementa el entrenamiento de fuerza con actividades como caminar, nadar o andar en bicicleta.
El entrenamiento de fuerza no solo es clave para mantener un cuerpo fuerte y saludable, sino que también puede ser una herramienta poderosa para proteger el cerebro y mejorar la función cognitiva a medida que envejecemos. Con estudios como el AGUEDA, queda claro que nunca es tarde para empezar a cuidar tanto tu cuerpo como tu mente.