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Por: Carlos Díaz Reyes
Me gustan las películas que se sostienen en largas conversaciones. En el caso de “Father Mother Sister Brother”, la más reciente película de Jim Jarmusch, quizá hay más silencios que palabras, pero el diálogo sigue siendo la parte central de todo. Así que si al espectador no solo no le gusta ver a personas hablando en la pantalla grande, sino que tampoco tiene paciencia para el ritmo contemplativo, quizá esta propuesta le parezca somnífera. Dicho lo anterior, ver una obra de Jarmusch es esperar lo inesperado y, sobre todo, dejarse llevar.
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Tres historias de sangre y distancia
La película cuenta tres historias. En la primera, “Father”, Adam Driver y Mayim Bialik son dos hermanos que van a visitar a su padre, Tom Waits. En la segunda, “Mother”, Cate Blanchett y Vicky Krieps son dos hermanas que van a visitar a su madre, Charlotte Rampling. Y la última, “Sister Brother”, cuenta sobre la reunión de dos hermanos interpretados por Indya Moore y Luka Sabbat.
Cortesía de Mubi.
La anatomía de la desconexión filial
El hilo conductor son las relaciones filiales. Los dos primeros relatos muestran una clara desconexión entre padres e hijos, en un tono de sátira cómica pero con un trasfondo melancólico acentuado por largos silencios incómodos. El cierre de la película tiene muchas diferencias claras, principalmente porque la ausencia de los padres es física y no emocional, y porque sus protagonistas sí se llevan bien, a diferencia de los otros, que casi parece que se odian pero se ven obligados a convivir.
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El peso de la rutina y los secretos
En este espacio claustrofóbico hay lugar para las risas, las lágrimas y quizá para momentos conmovedores, pero todo está contado con una sutileza y quizá hasta una frialdad cotidiana que nos envuelve en una sensación onírica. Hemos estado ahí, hemos sentido ese dolor y esas ganas de salir corriendo de una reunión familiar. El peso de las dos primeras historias nos ancla en esa angustia: la desconexión absoluta con personas a las que nos conecta la sangre. La rutina, las distancias insalvables, las personalidades opuestas, los secretos que nunca nos contamos y las apariencias que nos esforzamos por mantener, parecen ser el corazón palpitante de los segmentos “Father” y “Mother”.
El enigma de los vínculos cercanos
La ruptura de “Sister Brother” es un poco más críptica, pero quizá toda la película lo sea. ¿Es acaso una lección moral sobre valorar a las personas cercanas mientras viven? ¿Es la idea de que, a la distancia, los problemas se vuelven más insignificantes? Hay un diálogo claro entre las tres historias, pero tal vez conectar las dos primeras con la última es ya un trabajo interno y particular. Sin duda es una de esas películas en las que cada persona se llevará algo distinto.
Guiños y rimas visuales
Otro detalle que conecta las historias son ciertas rimas o elementos que se repiten en cada una: un Rolex, un grupo de jóvenes skaters, conversaciones sobre el agua, una expresión inglesa que involucra el nombre de un tío, dilemas sobre los brindis… ¿Qué significa todo esto? Pues ya cada quien decidirá. Yo confieso que no entendí, pero sin duda son detalles que nos hacen sonreír, como guiños del narrador omnisciente.
Balance de una obra antológica
Me gustaría agregar que, como sucede con todas las películas antológicas que se componen de varias historias, es claro que algunas funcionan mejor que otras. Por ejemplo, a mí me parece que “Father” es la mejor lograda, sobre todo por ser la única que tiene un giro de tuerca, mientras que “Sister Brother” sentí que fue la más débil, no sé si porque rumbo al final la película pierde ritmo o porque es una historia mucho más optimista.
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El poder de las actuaciones mínimas
Las grandes fortalezas de esta película son su capacidad para contar mucho con muy pocas palabras y para delinear tan bien a sus personajes con tan pocos elementos. Los silencios son tan poderosos que nos dicen mucho de cada uno. Aunado a esto, el elenco lleno de pesos pesados es también una delicia. Siempre es agradable ver actuaciones sencillas y más delicadas que nos demuestran que no es necesario un drama exorbitante o con grandes aspavientos para presentar interpretaciones de calidad. Los detalles lo dicen todo.
Conclusión: Una invitación a la introspección
Puedo entender que exista quien no conecte con todo esto, sobre todo tomando en cuenta que se trata de un largometraje pausado y hasta minimalista. Habrá quien se pregunte, ¿y todo esto para qué? Pero la película no ofrece respuestas, esas las tendrá que dar cada uno de nosotros. Lo cierto es que hay una gran pasión que va de la tristeza a la ternura. Ver la maestría de Jarmusch para balancear los tonos, los momentos de tensión y las buenas actuaciones, hace que todo valga la pena.
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