Con el paso de los años, nuestro cuerpo reduce la producción de colágeno, esa “proteína pegamento” que mantiene firmes nuestras mejillas y suaves nuestras articulaciones. Ante esto, surge el debate: ¿sirve de algo la gelatina del súper o necesitamos suplementos?
Instituciones de prestigio como la Mayo Clinic y la Arthritis Foundation han analizado ambos formatos, y la respuesta tiene que ver con una palabra clave: absorción.
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La batalla de la biodisponibilidad
Aunque la gelatina es colágeno cocinado, su estructura sigue siendo “grande” para nuestro sistema digestivo. Aquí las diferencias que debes conocer:
- La gelatina (El postre): Contiene colágeno, pero en dosis bajas. Para obtener los 10 gramos que recomiendan los estudios clínicos, tendrías que comer muchísimas porciones al día, lo que implicaría un exceso de azúcar o edulcorantes. Es un buen complemento, pero no un tratamiento.
- El suplemento (Colágeno Hidrolizado): Este ha pasado por un proceso llamado hidrólisis que “corta” la proteína en pedazos diminutos llamados péptidos. Estos son como pasajeros con pase VIP: atraviesan la barrera intestinal rápidamente y llegan directo a la piel y los cartílagos.
Beneficios reales: Lo que puedes esperar
Si eliges la opción más efectiva (el colágeno hidrolizado), la evidencia de este 2026 muestra mejoras tras tres meses de uso constante:
- En tus articulaciones: Ayuda a regenerar el cartílago, disminuyendo el dolor en rodillas y caderas, especialmente si padeces osteoartritis o haces mucho ejercicio.
- En tu piel: Aumenta la hidratación y elasticidad. No borra las arrugas por arte de magia, pero sí reduce su profundidad y retrasa la aparición de nuevas líneas de expresión.
- Cicatrización: Es un aliado fundamental para que los tejidos se recuperen más rápido después de una herida o cirugía.
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El consejo general
No se trata de dejar de comer gelatina (¡es un snack delicioso!), sino de no depositar en ella toda la esperanza de tu salud articular. Si decides iniciar con un suplemento, busca uno que sea hidrolizado y, de preferencia, que contenga Vitamina C, ya que esta es el “interruptor” que enciende la producción de colágeno en tu cuerpo.
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Recuerda que la constancia es la clave: los beneficios en la piel se notan a las 4 semanas, pero tus rodillas te lo agradecerán más cerca de los 3 meses.