El hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo, ya que se encarga de procesar nutrientes, eliminar toxinas y regular múltiples funciones metabólicas.
Sin embargo, ciertos hábitos cotidianos pueden dañarlo de manera silenciosa y afectar su correcto funcionamiento.
Principales riesgos para el hígado
Uno de los principales factores de riesgo es el consumo excesivo de alcohol.
- Beber en exceso puede provocar inflamación hepática, hígado graso y, en casos más avanzados, cirrosis, una condición que compromete de forma permanente la salud del órgano.

Factores que dañan el hígado
Una alimentación alta en grasas saturadas, azúcares y productos ultraprocesados también favorece el desarrollo de hígado graso no alcohólico.

- El exceso de peso y la obesidad aumentan la acumulación de grasa en este órgano, afectando su capacidad para cumplir sus funciones.
Automedicación, altamente dañina
El uso indiscriminado de medicamentos sin supervisión médica es otro hábito que puede perjudicar el hígado.
Algunos fármacos, analgésicos y suplementos en dosis elevadas pueden resultar tóxicos si se consumen con frecuencia o sin control profesional.
Nula actividad física
El sedentarismo también influye en la salud hepática, ya que dificulta el metabolismo adecuado de grasas y azúcares.
- La falta de actividad física favorece el sobrepeso y los desequilibrios metabólicos que afectan directamente al hígado.
Un hígado para toda la vida
Para cuidar este órgano, es recomendable mantener una alimentación balanceada, rica en frutas, verduras, fibra y grasas saludables.
- Reducir el consumo de alcohol, evitar la automedicación y realizar ejercicio regular son medidas fundamentales para prevenir daños.
Además, es importante realizar chequeos médicos periódicos, especialmente si existen factores de riesgo como diabetes o colesterol elevado.
Adoptar hábitos saludables permite proteger el hígado y mantener su función en óptimas condiciones a lo largo del tiempo.


