La osteoporosis es una enfermedad que debilita los huesos al reducir su densidad y calidad, volviéndolos más frágiles y propensos a fracturas.
Su nombre significa literalmente “hueso poroso”, y describe lo que ocurre en el interior del tejido óseo cuando pierde minerales, especialmente calcio.
Es considerada una enfermedad silenciosa porque puede avanzar durante años sin síntomas evidentes. Muchas personas descubren que la padecen después de sufrir una fractura, comúnmente en la cadera, muñeca o columna vertebral.
¿Por qué se produce?
La osteoporosis aparece cuando el proceso natural de renovación ósea se desequilibra. El cuerpo constantemente destruye hueso viejo y forma hueso nuevo, pero con la edad este equilibrio cambia.
Entre los principales factores de riesgo están:
- Envejecimiento
- Menopausia (por disminución de estrógenos)
- Bajo consumo de calcio y vitamina D
- Sedentarismo
- Tabaquismo y consumo excesivo de alcohol
- Antecedentes familiares
- Uso prolongado de ciertos medicamentos como corticoides
Las mujeres tienen mayor riesgo, especialmente después de los 50 años, aunque los hombres también pueden desarrollarla.
¿Cuáles son sus consecuencias?
La complicación más importante son las fracturas por fragilidad, que pueden ocurrir incluso tras una caída leve o un movimiento brusco. Las fracturas de cadera pueden afectar seriamente la movilidad y calidad de vida, mientras que las fracturas vertebrales pueden provocar dolor crónico y pérdida de estatura.
Además del impacto físico, la osteoporosis puede generar pérdida de independencia en adultos mayores.
¿Tiene cura?
Actualmente, la osteoporosis no tiene una cura definitiva, pero sí puede controlarse y tratarse eficazmente. Existen medicamentos que ayudan a frenar la pérdida de masa ósea e incluso a fortalecer el hueso.
El tratamiento suele incluir:
- Suplementos de calcio y vitamina D
- Medicamentos específicos para aumentar la densidad ósea
- Cambios en el estilo de vida
- Ejercicio de fuerza y resistencia
- Prevención de caídas en casa
Detectarla a tiempo mediante una densitometría ósea permite iniciar tratamiento antes de que ocurran fracturas.
¿Se puede prevenir?
Sí, en gran medida. La prevención comienza desde la juventud con hábitos saludables:
- Consumir suficiente calcio (lácteos, vegetales verdes, almendras)
- Exponerse al sol de forma segura para producir vitamina D
- Realizar ejercicio regularmente, especialmente entrenamiento con peso
- Evitar fumar
- Moderar el consumo de alcohol
Mantener un peso saludable y realizar chequeos médicos periódicos también ayuda a reducir riesgos.
Cuidar los huesos no es solo un tema de edad avanzada; es una inversión en calidad de vida a largo plazo.


