La NASA ha activado su protocolo de defensa planetaria ante el asteroide 2024 YR4, debido a la posibilidad de un impacto en 2032, aunque la probabilidad sigue siendo baja. Este proceso permite evaluar y monitorear riesgos que podrían afectar al planeta.
Descubrimiento y evolución del riesgo del asteroide 2024 YR4
El asteroide 2024 YR4 fue descubierto el 27 de diciembre de 2024 por el telescopio ATLAS, ubicado en Coquimbo, Chile. Inicialmente, presentó una probabilidad de impacto del 1.2% para el año 2032. Posteriormente, la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) actualizaron esta cifra a un 3.1%, aunque con observaciones posteriores la estimación bajó a 0.28% a finales de 2025. Actualmente, algunos reportes indican que la probabilidad podría haber aumentado a 1%, aunque esta cifra aún no está confirmada oficialmente.
Además, existe una posibilidad del 4.3% de que el asteroide colisione con la Luna, aunque este riesgo también es bajo.
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Características y monitoreo del asteroide
El diámetro estimado del 2024 YR4 oscila entre 40 y 90 metros, lo que lo clasifica como un objeto potencialmente peligroso. Un impacto de un cuerpo de este tamaño en una zona poblada podría causar daños significativos, comparables al evento de Tunguska en 1908, que devastó una extensa área en Siberia.
Para seguir su trayectoria, las agencias espaciales emplean instrumentos avanzados como el telescopio espacial James Webb y el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral. Sin embargo, la distancia creciente del asteroide dificultará su observación, y se espera que para abril sea prácticamente invisible desde telescopios terrestres hasta su próximo acercamiento en 2028.
Clasificación y antecedentes
El 2024 YR4 tiene un nivel 3 en la escala de Turín, que indica un “encuentro que merece la atención de los astrónomos”. Esto significa que, aunque la amenaza es baja, requiere vigilancia constante. Casos anteriores, como el asteroide Apofis en 2004, que llegó a tener una probabilidad de impacto del 2.7% antes de descartarse, muestran la volatilidad de estas estimaciones.
Protocolos y medidas de defensa planetaria
La comunidad científica mantiene una postura cautelosamente optimista. Se espera que futuras observaciones, especialmente con el telescopio James Webb, reduzcan la probabilidad de impacto a cero. Además, se evalúan medidas de mitigación basadas en la misión DART de la NASA, que en 2022 demostró la capacidad de desviar la trayectoria de un asteroide mediante un impacto controlado.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN) y el Grupo Asesor de Planificación de Misiones Espaciales (SMPAG), ha activado protocolos de seguimiento para coordinar una respuesta global ante posibles amenazas, asegurando una preparación anticipada y eficaz.