El domo de calor es el fenómeno que explica las altas temperaturas que se registran en casi todo México, afectando a gran parte del territorio nacional.
¿Qué es el domo de calor?
Este fenómeno ocurre cuando una masa de aire caliente queda atrapada bajo un sistema de alta presión atmosférica, lo que provoca que el calor se concentre en una región específica. El aire caliente es empujado hacia abajo y comprimido, formando una especie de cúpula que eleva las temperaturas de manera prolongada.
Impacto en México
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó que una circulación anticiclónica en niveles medios de la atmósfera mantiene esta onda de calor sobre el país. Para este lunes, se pronostican temperaturas máximas de hasta 45 °C en siete estados: Durango, Sinaloa, Michoacán, Guerrero, Tamaulipas, San Luis Potosí y Oaxaca. Además, casi el 90% del territorio nacional experimenta calor considerable.
En la Ciudad de México, las temperaturas superarán los 30 °C, un valor poco común para esta época del año. La capital también enfrenta mala calidad del aire debido a la alta radiación solar y la escasa circulación de viento, lo que favorece la acumulación de ozono y otros contaminantes.
Recomendaciones ante el calor extremo
El SMN exhorta a la población a mantenerse hidratada, usar ropa ligera y de colores claros, evitar la exposición prolongada al sol y cuidar especialmente a niños y adultos mayores.
Origen y contexto climático
Los científicos atribuyen estos eventos a cambios bruscos en la temperatura del océano, que calientan el aire y, junto con los vientos, empujan ese calor hacia tierra. El aire caliente queda atrapado por un sistema de alta presión, formando el domo que intensifica las temperaturas.
Estos episodios de calor extremo forman parte de la variabilidad natural del clima, pero su frecuencia, duración e intensidad han aumentado en las últimas décadas debido al calentamiento global provocado por la actividad humana. Las emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente por la quema de combustibles fósiles, atrapan más calor en la atmósfera y generan fenómenos meteorológicos extremos como las olas de calor intensas.
Si no se reducen las emisiones globales, estos ciclos de calor extremo continuarán afectando a México y al mundo.