El 2026 nos recibió con una sacudida que nadie esperaba. El sismo de este 02 de enero sorprendió a miles de mexicanos y turistas, dejándonos con el corazón acelerado y la adrenalina a tope. Como ya es una tradición grabada en nuestro ADN cultural, apenas pasó el movimiento, no tardó en escucharse el consejo de siempre: “Cómete un bolillo para el susto”.
Esta recomendación, transmitida de generación en generación, es casi un ritual instintivo tras sismos, accidentes o cualquier sobresalto intenso. Pero, ¿realmente tiene una base científica o es solo un mito popular que nos da consuelo?
Especialistas en neurociencia y gastroenterología explican qué sucede en nuestro organismo después de un fuerte impacto emocional y por qué este pan se ha vuelto el protagonista indispensable para ayudar al cuerpo a recuperar el equilibrio.
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¿Qué le pasa al cuerpo cuando nos asustamos?
Según el doctor Eduardo Calixto González, profesor de la Facultad de Psicología de la UNAM, un susto activa de inmediato el sistema nervioso simpático, encargado de la reacción de lucha o huida.
En segundos, el cuerpo libera adrenalina y noradrenalina, lo que provoca:
- Aceleración del corazón y la respiración
- Aumento del flujo sanguíneo al cerebro
- Mayor consumo de glucosa
- Incremento de la acidez gástrica
Este mecanismo es normal y está diseñado para protegernos, pero deja una sensación posterior de cansancio, vacío estomacal, náuseas o debilidad.
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Entonces… ¿sí sirve el bolillo para el susto?
La respuesta corta es: sí puede ayudar, pero no por las razones que muchos creen.
Lo que sí hace
- Aporta carbohidratos, que elevan la glucosa cuando el cuerpo la ha consumido rápidamente, sobre todo si la persona estaba en ayuno prolongado.
- Reduce la acidez estomacal, ya que cualquier alimento modifica el pH del estómago.
- Obliga a masticar, lo que distrae, calma y reduce la sensación de ansiedad.
Lo que no hace
- No “absorbe la bilis” como se dice popularmente.
- No es el único alimento que funciona: frutas, fibra, yogur o leche tienen efectos similares.
¿Un susto puede causar diabetes?
No. Este es uno de los mitos más comunes.
El doctor Calixto aclara que un susto no provoca diabetes. Si alguien descubre que tiene niveles altos de glucosa después de un evento estresante, es porque la condición ya existía previamente.
Incluso las personas con diabetes pueden consumir una pequeña cantidad de bolillo tras un sobresalto para evitar mareos por baja de energía, siempre con moderación.
El origen del bolillo “pa’l susto”
El bolillo llegó a México durante el Porfiriato, creado por un panadero francés que adaptó recetas europeas con ingredientes locales. Su bajo costo y amplia disponibilidad hicieron que se volviera un remedio casero accesible.
Por eso, tras un sismo, no es raro ver imágenes de voluntarios repartiendo bolillos: es un alimento económico, familiar y simbólicamente reconfortante.
¿Por qué un abrazo funciona mejor que el bolillo?
Aquí viene el dato más poderoso.
Los especialistas coinciden en que el apoyo emocional es más efectivo que cualquier alimento. Abrazar, acompañar o brindar palabras de calma libera oxitocina, la llamada hormona del apego, que:
- Reduce el estrés
- Disminuye la ansiedad
- Acelera la recuperación emocional
Por eso, las recetas de las abuelas funcionaban tan bien: no solo daban pan, también ofrecían cariño, presencia y seguridad.
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Conclusión
El bolillo sí ayuda, pero como parte de una respuesta más amplia del cuerpo al estrés. Funciona mejor si la persona estaba en ayuno y si se consume con moderación. Sin embargo, el verdadero antídoto contra el susto es el acompañamiento humano.
Después de un temblor, un abrazo puede ser tan importante como cualquier remedio casero.